La masculinidad no ha sido una realidad fija ni universal. Lo que cada sociedad entiende por “ser hombre”, “ser viril” o “tener honor masculino” ha cambiado profundamente a lo largo de la historia. Del mismo modo, las actitudes hacia la homosexualidad, las relaciones afectivas entre hombres y las expresiones de género han variado según la cultura, la religión, la política y la economía de cada época.
Este informe ofrece una visión histórica desde el siglo I hasta el siglo XXI, centrándose principalmente en el mundo occidental, aunque incorporando referencias a otras culturas cuando resulta útil.
1. El mundo en tiempos de Jesús (Siglo I)
Contexto romano
Cuando vivió Jesús, el Imperio Romano dominaba el Mediterráneo.
La masculinidad romana se basaba en cuatro pilares:
- autoridad
- autocontrol
- valentía
- capacidad de gobernar
Ser hombre significaba ejercer dominio sobre:
- la familia
- los hijos
- los esclavos
- la vida pública
La palabra latina virtus (de donde deriva “virtud” y “virilidad”) provenía de vir, que significa hombre.
La virilidad no estaba asociada solamente al sexo sino al poder y al honor.
Sexualidad romana
Hoy solemos clasificar a las personas como heterosexuales u homosexuales.
Los romanos no pensaban así.
Lo importante era el rol social.
Era aceptable que un ciudadano romano mantuviera relaciones con:
- esclavos
- prostitutas
- prisioneros
siempre que él ocupara el papel activo.
El hombre adulto libre que asumía el papel pasivo era objeto de desprecio porque se consideraba que perdía dignidad social.
No existía una identidad homosexual comparable a la moderna.
El judaísmo
Jesús nació dentro del judaísmo.
La tradición judía valoraba:
- matrimonio
- descendencia
- fidelidad
- familia
Las relaciones sexuales entre hombres eran condenadas por la legislación religiosa.
La masculinidad estaba vinculada a:
- obediencia a Dios
- responsabilidad familiar
- estudio de la Ley
- trabajo
Jesús y la masculinidad
Los Evangelios presentan una imagen bastante distinta del ideal romano.
Jesús:
- no fue militar
- no ejerció poder político
- enseñó humildad
- habló del perdón
- lavó los pies de sus discípulos
Para muchos historiadores, propuso una masculinidad basada más en el servicio que en la dominación.
2. Los primeros siglos del cristianismo (Siglos II-IV)
Con el crecimiento del cristianismo aparecieron nuevos ideales.
El héroe dejó de ser el guerrero romano.
Comenzó a admirarse:
- el mártir
- el monje
- el santo
La castidad adquirió enorme prestigio.
Muchos hombres renunciaban voluntariamente al matrimonio.
La sexualidad empezó a verse con mayor desconfianza que en Roma.
3. La Edad Media (Siglos V-XV)
Dos modelos masculinos
Durante la Edad Media coexistieron dos grandes ideales.
El caballero
Representaba:
- fuerza
- honor
- guerra
- protección
La espada simbolizaba la masculinidad.
El monje
Representaba:
- disciplina
- pobreza
- obediencia
- celibato
La virilidad ya no dependía solamente del cuerpo sino del dominio sobre uno mismo.
Homosexualidad
Las relaciones entre personas del mismo sexo fueron progresivamente perseguidas por las autoridades civiles y eclesiásticas.
Las sanciones variaban según la región y la época.
En algunos lugares eran leves.
En otros podían ser extremadamente severas.
4. Renacimiento (Siglos XV-XVI)
Volvió el interés por la cultura clásica.
El cuerpo masculino volvió a celebrarse.
Artistas como Miguel Ángel representaron desnudos masculinos con enorme admiración estética.
El ideal masculino combinaba:
- inteligencia
- educación
- elegancia
- capacidad militar
Relaciones entre hombres
Existían relaciones afectivas y sexuales entre hombres.
Sin embargo, seguían siendo perseguidas por numerosas autoridades religiosas y civiles.
5. La Reforma y la Contrarreforma (Siglos XVI-XVII)
Las iglesias protestantes promovieron:
- matrimonio
- familia
- trabajo
La masculinidad pasó a asociarse al padre proveedor.
La Iglesia Católica reforzó la moral sexual.
La regulación de la vida privada aumentó considerablemente.
6. La Ilustración y el siglo XVIII
La razón comenzó a ocupar un lugar central.
La masculinidad ideal se relacionó con:
- educación
- ciencia
- ciudadanía
Sin embargo, las diferencias entre hombres y mujeres siguieron justificándose mediante argumentos biológicos y filosóficos.
7. El siglo XIX
La Revolución Industrial transformó profundamente los roles masculinos.
El hombre pasó a definirse como:
- proveedor
- trabajador
- jefe del hogar
La mujer quedó asociada al ámbito doméstico.
La homosexualidad cambia de significado
Aquí aparece uno de los mayores cambios históricos.
Hasta entonces se castigaban actos.
Durante el siglo XIX comenzó a hablarse de un tipo de persona.
La medicina empezó a clasificar a los individuos.
Nació la categoría “homosexual”.
Es decir, surgió una identidad, no solamente una conducta.
Virilidad
Se asociaba con:
- disciplina
- trabajo
- autocontrol
- patriotismo
8. El siglo XX
Fue probablemente el siglo donde más cambió la idea de masculinidad.
Guerras mundiales
Las guerras reforzaron temporalmente el ideal del hombre fuerte y soldado.
Década de 1950
El modelo dominante era:
- padre
- esposo
- trabajador
- heterosexual
Revolución sexual
Durante los años 60 y 70 cambiaron muchas normas.
Aparecieron movimientos:
- feministas
- de liberación homosexual
- estudiantiles
La sexualidad comenzó a discutirse públicamente.
Ciencia
En 1973 la American Psychiatric Association dejó de considerar la homosexualidad como un trastorno mental. Posteriormente, la Organización Mundial de la Salud la eliminó de su clasificación internacional de enfermedades en 1990.
9. Siglo XXI
La masculinidad ya no posee un único modelo dominante.
Conviven múltiples formas de entender qué significa ser hombre.
Algunos rasgos valorados hoy incluyen:
- responsabilidad
- empatía
- autocontrol
- igualdad
- cuidado de la familia
- desarrollo profesional
- salud mental
Diversidad sexual
Muchos países reconocen:
- matrimonio igualitario
- adopción
- protección frente a la discriminación
Sin embargo, la aceptación social sigue siendo muy desigual entre regiones y culturas.
Masculinidad tradicional y nuevas masculinidades
Actualmente existen diversos enfoques.
Algunos sostienen que deben preservarse valores tradicionales como:
- honor
- fortaleza
- responsabilidad
- liderazgo
Otros proponen ampliar el concepto de masculinidad para incluir:
- expresión emocional
- corresponsabilidad familiar
- rechazo de la violencia
- igualdad entre hombres y mujeres
En la práctica, muchas personas combinan elementos de ambos enfoques.
Evolución resumida
| Época | Masculinidad ideal | Virilidad | Homosexualidad |
|---|---|---|---|
| Siglo I | Honor, autoridad | Poder social | Se juzgaban los roles sexuales más que la orientación |
| Cristianismo temprano | Santidad, servicio | Dominio de sí | Rechazada por la moral cristiana |
| Edad Media | Caballero y monje | Guerra o ascetismo | Generalmente perseguida |
| Renacimiento | Humanista y guerrero | Belleza y prestigio | Persisten sanciones |
| Siglos XVII-XVIII | Padre y ciudadano | Trabajo y moral | Reprobada por leyes y religiones |
| Siglo XIX | Proveedor | Disciplina | Surge la categoría de “homosexual” como identidad |
| Siglo XX | Padre, luego modelos diversos | Fuerza y luego pluralidad | Despenalización y creciente aceptación en muchos países |
| Siglo XXI | Modelos múltiples | Más amplia que la fuerza física | Reconocimiento legal en numerosos países, aunque con diferencias culturales |
Conclusiones
La historia muestra que la masculinidad no ha sido una realidad inmutable, sino una construcción social e histórica influida por factores religiosos, políticos, económicos y culturales. Lo que en una época se consideró un ideal masculino —el guerrero romano, el monje medieval, el caballero, el padre proveedor o el hombre emocionalmente expresivo— respondió a necesidades y valores específicos de cada sociedad.
La virilidad también cambió de significado: pasó de identificarse con el poder y el dominio, a relacionarse con el autocontrol, el trabajo, la responsabilidad familiar o el liderazgo ético, según el contexto histórico.
En cuanto a la homosexualidad, las sociedades occidentales han transitado desde concepciones centradas en determinados actos sexuales, pasando por su criminalización o medicalización, hasta el reconocimiento de la orientación sexual como parte de la diversidad humana en gran parte de la comunidad científica y en numerosos sistemas jurídicos. No obstante, las actitudes sociales y las legislaciones siguen siendo muy diversas en el mundo.
Comprender esta evolución histórica permite analizar las ideas sobre la masculinidad con una perspectiva más amplia, reconociendo que muchas normas consideradas “tradicionales” han cambiado repetidamente a lo largo de los siglos y continúan siendo objeto de debate e investigación.


