


Una madrugada que se convirtió en historia
Hay historias que no se escriben con tinta, sino con presencia. Se construyen sábado tras sábado cada 14 días, con el frío de la mañana, con el mate compartido, con silencios que dicen mucho y, sobre todo, con la oración.
Así nació Madrugadores del 9, aquel 27 de septiembre de 2014, cuando un grupo de nueve hombres decidió encontrarse temprano para comenzar el sábado poniendo la vida, las familias, los proyectos y las necesidades de la comunidad en manos de Dios. Pasaron 4383 días en total, y 313 sábados de rezos.
Esos pioneros fueron Carlos Cappelletti, Jorge ‘Garza’ Pinciroli, Carlos Forunier, Osvaldo Soggetti, César Cantero, Mario Vargas, Luis Moro, David Hernández, y el padre Daniel Camagna que abrió las puertas del templo para la oración.
Lo que entonces pudo parecer apenas un intento o encuentro más, con el paso del tiempo se convirtió en una verdadera corriente de vida.
Desde aquella primera madrugada, la convocatoria fue creciendo. Llegaron nuevos rostros, se sumaron amigos, familiares y vecinos; algunos participaron durante años, otros tuvieron una presencia más breve, pero todos dejaron de alguna manera su huella en esta historia. En estos doce años, alrededor de 400 personas formaron parte de los Madrugadores del 9.
Y hay un dato que permite dimensionar todavía mejor ese camino: desde aquel sábado 27 de septiembre de 2014 hasta este aniversario se cumplieron 313 sábados de oración. Son 313 oportunidades de encontrarse, rezar, escuchar, agradecer y poner en común la vida.
Más de trescientas diez madrugadas en las que el calendario fue cambiando, pasaron estaciones, hubo alegrías y preocupaciones, llegaron nuevos integrantes y otros dejaron su lugar; pero hay algo que permanece en esta docena de años de manera viva, visible y presente: la decisión de encontrarse para rezar.
Una oración que se volvió comunidad
La fuerza de ‘Madrugadores del 9’ no está solamente en la cantidad de años transcurridos. Está en la capacidad de transformar un encuentro de oración en un espacio de fraternidad.
Porque cada sábado tiene algo de reencuentro.
Está quien llega temprano. Está quien vuelve después de un tiempo. Está quien invita a un amigo. Está quien necesita pedir. Está quien solamente quiere agradecer. Y están también las historias de quienes ya no pueden sentarse junto al grupo, pero siguen presentes en la memoria y en las oraciones y sus dichos, gestos, comentarios y actitudes son recordadas con frecuencia y afecto. Siguen presentes.
Por eso, cuando se habla de 400 integrantes a lo largo de estos años, no se habla simplemente de una cifra. Se habla de nombres, familias, historias, encuentros y caminos personales que fueron entrelazándose alrededor de una misma experiencia.
La oración fue el punto de partida. La comunidad, el fruto.
313 sábados después
Hay aniversarios que se cuentan en años. Este, en cambio, también puede contarse en madrugadas.
27 de septiembre de 2014: comienza la historia.
3 de octubre de 2026: llegará el sábado número 314 desde aquel primer encuentro, tomando ambas fechas inclusive, y será en un escenario abierto y comunitario: La Rural.
Entre uno y otro hay doce años y una semana de calendario, pero sobre todo hay una enorme cantidad de pequeños gestos que hicieron posible que la llama siguiera encendida.
313 sábados. 313 encuentros con la esperanza. 313 veces elegir comenzar el día juntos.
Y probablemente allí esté la verdadera dimensión de esta historia: no en una celebración puntual, sino en haber logrado que aquello que comenzó como una iniciativa de oración se sostuviera durante más de una década, atravesando el tiempo y las circunstancias.
Este sábado venidero, la oración sale al encuentro de la comunidad
La celebración tendrá este sábado 3 de octubre un escenario especial: la Sociedad Rural, en el marco de la muestra.
Será una oportunidad para que los Madrugadores del 9 vuelvan a hacer lo que mejor saben hacer: encontrarse, sonreírse, saludarse amigablemente y orar. Y en esta oportunidad, con nuevos varones rezando.
Pero esta vez habrá también una mirada hacia atrás.
Doce años permiten recordar aquel primer sábado, reconocer a quienes fueron parte, agradecer por quienes sostuvieron la iniciativa y mirar hacia adelante con la misma convicción con la que todo comenzó.
La muestra aportará el movimiento, los encuentros y la vida propia de una jornada comunitaria. En medio de ese escenario, los Madrugadores llevarán consigo algo que no necesita grandes estructuras: la fuerza sencilla de una oración compartida.

Una cadena que se construye madrugada a madrugada
Quizás la palabra que mejor defina esta experiencia sea cadena.
Una cadena no es solamente una sucesión de eslabones. Es aquello que permanece unido porque cada parte sostiene a la siguiente.
Así fueron estos doce años.
Un sábado llevó al otro. Un madrugador invitó a otro. Una oración acompañó una historia. Una historia encontró una comunidad. Eslabones de fe unidos en María, motora e impulsora y sostén de varones necesitados en encontrarse con Jesús y entre ellos.
Y como parte de esos eslabones, Cadena Nueve suma la imagen de los encuentros para que la oración llegue a cada hogar, a cada familia y cada varón que no se anima a participar pero que elige la oración desde su casa o trabajo.
Y así, casi sin darse cuenta, aquel pequeño grupo del 27 de septiembre de 2014 llegó a reunir a unos 400 hombres a lo largo de su recorrido y a acumular 313 sábados de oración.
Este sábado 3 de octubre, en la Sociedad Rural, habrá nuevamente una madrugada para sumar a la historia.
Porque doce años después, Madrugadores del 9 no solamente celebra el tiempo transcurrido: celebra que todavía hay un grupo dispuesto a levantarse temprano, encontrarse, saludarse, sonreírse, abrazarse y rezar.
Y mientras haya un sábado, un lugar de encuentro y alguien dispuesto a decir una oración, la cadena seguirá teniendo un nuevo eslabón.
Con una Misa abierta a la comunidad este domingo a las 19 desde la Catedral se seguirá rezando. La invitación es abierta a todos para acompañar este aniversario.






