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Padre Oscar Montimurro: “El cristiano es aquel que vive con los pies sobre la tierra y la mirada junto a Dios”

El sacerdote lo resaltó en la Misa donde se pidó por las Madres al tiempo que en su homilía invitó a poner a Dios en el centro de la vida y a vivir con una mirada atenta hacia los demás.

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El Día de la Madre encuentra en la celebración de la Eucaristía un espacio especial para agradecer por la vida, recordar a quienes ya no están y elevar una oración por todas las madres. En esta jornada, la comunidad podrá participar de la Misa de precepto y, para quienes por diferentes motivos no puedan acercarse de manera presencial, Cadena Nueve brinda la posibilidad de acompañar la celebración a través de su servicio de transmisión.

La celebración estyvo a cargo del padre Óscar Mentimuro, quien durante su homilía reflexionó sobre el Evangelio y la conocida respuesta de Jesús ante quienes intentaban ponerlo a prueba: “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

El sacerdote explicó que aquella pregunta planteada a Jesús tenía una intención de trampa. El impuesto al César representaba, para el pueblo de Israel, una situación particularmente sensible, ya que se encontraba bajo el dominio del Imperio Romano.

Sin embargo, Jesús lleva la discusión a una dimensión mucho más profunda. A partir de la moneda que llevaba la imagen del César, recuerda que cada persona también lleva en sí misma una imagen y una pertenencia mucho más importante: la de Dios.

“Somos de Dios. Le pertenecemos al Señor. Nuestra vida está en sus manos”, fue uno de los ejes de la reflexión del padre Mentimuro.

En una jornada dedicada especialmente a las madres, ese mensaje adquiere un significado particular. La vida, el amor, el cuidado y la entrega cotidiana pueden ser puestos también bajo la mirada de Dios, como una invitación a agradecer por quienes acompañan, sostienen y enseñan desde el amor.

El sacerdote remarcó que Dios no debe ocupar un lugar secundario, reservado solamente para los momentos difíciles. Por el contrario, llamó a reconocerlo en cada jornada y a comenzar el día desde el agradecimiento por el don de la vida.

En ese sentido, señaló que no se trata de pasar horas en oración, sino de desarrollar una actitud cotidiana de reconocimiento: abrir los ojos cada mañana y agradecer por estar vivos, por la familia, por los vínculos y por las oportunidades que ofrece cada nuevo día.

Una celebración para las madres

El Día de la Madre es también una oportunidad para recordar a aquellas mujeres que ya no están físicamente, pero cuya presencia permanece en la memoria y en el corazón de sus familias.

La Eucaristía permitió elevar una oración por las madres, por las familias y por todos aquellos que atraviesan esta fecha desde distintas realidades: quienes celebran junto a sus hijos, quienes tienen a sus madres lejos, quienes las recuerdan con nostalgia y quienes viven el dolor de una ausencia.

Durante su reflexión, el padre Mentimuro llamó además a no limitar la experiencia cristiana a la relación personal con Dios, sino a mantener una mirada comprometida hacia los demás.

Recordó que las alegrías y las esperanzas, pero también las tristezas y angustias de las personas, especialmente de quienes sufren y de los más vulnerables, deben encontrar eco en el corazón de los cristianos.

Por eso, el mensaje de la celebración se extiende más allá de las paredes del templo: poner a Dios en el centro implica también mirar al otro, acompañarlo y trabajar por una vida más digna y en paz para todos.

“Ciudadanos de la tierra y del cielo”

Otro de los conceptos destacados durante la homilía fue la idea de que los cristianos viven una suerte de “doble ciudadanía”: son ciudadanos de la tierra, con responsabilidades concretas frente a la sociedad, y al mismo tiempo tienen la mirada puesta en una patria definitiva junto a Dios.

“Con los pies sobre la tierra, pero con la mirada y el corazón junto a Dios”, fue la invitación planteada durante la celebración.

Así, el Evangelio propone una reflexión que trasciende la discusión original sobre el impuesto al César. Se trata de preguntarse qué lugar ocupa Dios en la vida cotidiana y qué cosas todavía quedan fuera de esa mirada.

En el Día de la Madre, esa reflexión puede convertirse en una invitación a detenerse, agradecer y valorar lo esencial: la vida, la familia, los afectos y la posibilidad de acompañar a quienes tenemos cerca.

Cadena Nueve acompaña a quienes no pueden asistir

Para quienes por razones personales, familiares, de salud, movilidad o distancia no puedan participar presencialmente, Cadena Nueve ofrece la transmisión de la Misa, permitiendo acompañar la celebración desde el hogar.

De esta manera, la propuesta busca acercar la celebración a cada familia y especialmente a quienes desean vivir este Día de la Madre desde la oración y el encuentro con Dios, aun cuando no puedan estar físicamente en el templo.

La celebración se convierte así en un espacio para agradecer por las madres, pedir por las familias, recordar a quienes ya no están y renovar el compromiso de vivir con Dios en el centro y con una mirada solidaria hacia los demás.

En este Día de la Madre, la invitación es a celebrar la vida, agradecer el amor recibido y poner en manos de Dios a cada madre y a cada familia.

 

 

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