
Con profundo dolor, pero también con esperanza en la Resurrección, integrantes de Cáritas Nueve de Julio despidieron a su querida voluntaria Blanca Serverina, cuya partida deja un profundo vacío en la comunidad y en quienes tuvieron el privilegio de compartir su camino.
Desde la institución destacaron la huella que Blanca dejó a través de su compromiso y su permanente vocación de servicio. Durante su paso por Cáritas, entregó su tiempo, su alegría y su esfuerzo al acompañamiento de quienes más lo necesitaban, convirtiéndose en un ejemplo de solidaridad y amor hacia el prójimo.
“Su paso por nuestra institución no fue en vano: sembró bondad, paciencia y dignidad, sin esperar nunca nada a cambio”, expresaron desde Cáritas 9 de Julio al recordar a la voluntaria.
Su labor estuvo marcada por los valores del Evangelio y por una entrega generosa que trascendió las tareas cotidianas. Para quienes compartieron con ella el trabajo solidario, su legado permanecerá presente en cada gesto de ayuda y en cada acción destinada a acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles.
Ante su fallecimiento, los integrantes de Cáritas elevaron una oración por su eterno descanso y pidieron al Señor que acompañe y dé consuelo a sus familiares y seres queridos en este momento de profundo dolor.
“Querida Blanca, gracias por tu entrega generosa y tu ejemplo de vida. Tu luz y tu espíritu de servicio seguirán vivos en cada gesto de amor que construyamos desde Cáritas”, señalaron.
Finalmente, desde la institución expresaron: “¡Descansa en paz!”, despidiendo con afecto y gratitud a una mujer cuya dedicación dejó una marca imborrable en la comunidad.


