
Mientras la tasa de natalidad continúa en descenso y la expectativa de vida se mantiene en niveles históricamente altos, cada vez son más las personas que llegan a edades avanzadas. Japón representa uno de los ejemplos más marcados de este fenómeno: actualmente cuenta con 107.677 personas de 100 años o más, según los últimos datos difundidos por el Ministerio de Salud y Bienestar de ese país.
La cifra representa un aumento de 7.914 centenarios respecto de 2025 y confirma una tendencia que se mantiene desde hace décadas. Del total, aproximadamente el 88% son mujeres.
La pregunta es inevitable: ¿qué ocurre en Argentina y, particularmente, en la provincia de Buenos Aires?
Japón, una sociedad cada vez más longeva
Japón atraviesa desde hace décadas un profundo proceso de envejecimiento poblacional. La combinación entre una baja natalidad y una elevada esperanza de vida hizo que el peso relativo de los adultos mayores aumentara de manera constante.
En 2008, el país tenía alrededor de 128 millones de habitantes. Actualmente, la población se ubica por debajo de los 120 millones y las proyecciones demográficas anticipan una reducción aún mayor durante las próximas décadas.
De acuerdo con las estimaciones citadas en el informe, para 2070 Japón podría tener unos 87 millones de habitantes, mientras que aproximadamente cuatro de cada diez personas tendrían 65 años o más.
El crecimiento de la población centenaria resulta todavía más significativo.
Cuando Japón comenzó a registrar sistemáticamente a las personas de 100 años o más, en 1963, había apenas 153 centenarios. La cifra llegó a 1.000 en 1981 y alcanzó los 10.000 en 1998.
Desde entonces, el crecimiento fue acelerado hasta llegar a los 107.677 mayores de 100 años contabilizados actualmente.
¿Cuántos centenarios hay en Argentina?
Argentina también atraviesa un proceso de envejecimiento poblacional, aunque a una escala diferente a la japonesa.
Según datos actualizados del Registro Nacional de las Personas (RENAPER), en el país viven más de 8.400 personas mayores de 100 años.
La composición por sexo presenta una marcada diferencia: aproximadamente el 75% son mujeres.
También existe un grupo mucho más reducido de personas que supera los 110 años, conocidas como supercentenarias. En Argentina se trata de apenas algunas decenas de personas.
La comparación permite dimensionar la diferencia con Japón: mientras el país asiático registra más de 107.000 personas centenarias, Argentina supera las 8.400.
Sin embargo, detrás de ambas cifras aparece una transformación demográfica similar: las sociedades tienen menos nacimientos y, al mismo tiempo, más personas que alcanzan edades avanzadas.
De vivir hasta los 45 años a superar los 75
El aumento de la longevidad argentina fue especialmente importante durante el último siglo.
A comienzos del siglo XX, la esperanza de vida se ubicaba alrededor de los 45 años. Con el desarrollo de la medicina, la expansión del acceso al agua potable, las campañas de vacunación y el fortalecimiento del sistema sanitario, ese indicador comenzó a crecer de manera sostenida.
Entre las décadas de 1960 y 1980 se produjo un salto significativo y la expectativa de vida se acercó a los 65-70 años.
Posteriormente, la incorporación de nuevos tratamientos médicos, los avances en cardiología, la medicina de alta complejidad y una mayor capacidad de diagnóstico permitieron continuar ampliando la longevidad.
En los últimos años, la esperanza de vida argentina se ubicó cerca de los 77 años, aunque existen diferencias importantes según el sexo: alrededor de 79 años para las mujeres y 72,5 para los hombres.
La pandemia de Covid-19 produjo una caída temporal de este indicador, pero posteriormente volvió a recuperarse.
Provincia de Buenos Aires: alrededor de 3.000 personas mayores de 100 años
La provincia de Buenos Aires concentra una parte importante de la población centenaria del país.
Actualmente, se estima que viven en territorio bonaerense unas 3.000 personas mayores de 100 años, lo que representa aproximadamente entre el 35% y el 40% del total nacional.
Al igual que ocurre en el resto del país, las mujeres son mayoría entre las personas que alcanzan esta edad: representan cerca del 80% de los centenarios bonaerenses.
La esperanza de vida también presenta diferencias entre varones y mujeres. En la provincia se ubica en torno a los 75,4 años para los hombres y 80,8 años para las mujeres.
¿Dónde viven más adultos mayores?
El envejecimiento de la población bonaerense no se distribuye de manera uniforme.
En algunos municipios del conurbano, la combinación de infraestructura sanitaria, condiciones socioeconómicas y concentración de población adulta favorece una mayor presencia de personas de edades avanzadas.
Entre los distritos que presentan elevados niveles de envejecimiento aparecen Vicente López y San Isidro.
Vicente López, además, registra una de las edades medias más elevadas de la provincia, con alrededor de 41 años.
En el interior bonaerense también existen municipios con una elevada proporción de adultos mayores. Entre ellos aparecen Coronel Pringles, Adolfo Alsina, Gonzales Chaves, San Cayetano y Carlos Tejedor, entre otros.
En estos casos intervienen distintos factores demográficos. El éxodo de población joven hacia centros urbanos, universitarios o laborales puede aumentar proporcionalmente el peso de los adultos mayores que permanecen en esas localidades.
Mar del Plata, un caso particular
En números absolutos, Mar del Plata se destaca entre las ciudades del interior bonaerense por la cantidad de personas de edades avanzadas.
La ciudad históricamente recibió a numerosos jubilados que eligieron la costa atlántica como lugar de residencia durante su retiro. Esa dinámica contribuyó a consolidar una estructura poblacional con una importante presencia de adultos mayores.
El fenómeno también muestra que la longevidad no depende de un único factor. Las condiciones sanitarias, económicas y ambientales, las migraciones internas y las decisiones residenciales de las personas mayores influyen en la composición demográfica de cada localidad.
Una tendencia que continuará
El crecimiento de la población centenaria forma parte de una transformación demográfica de largo plazo.
La caída de los nacimientos reduce progresivamente la proporción de niños y jóvenes, mientras que los avances médicos y las mejores condiciones de vida permiten que una mayor cantidad de personas llegue a edades que décadas atrás eran excepcionales.
Japón se encuentra en una etapa mucho más avanzada de este proceso y sus más de 107.000 centenarios constituyen una de las expresiones más visibles del envejecimiento poblacional.
Argentina está lejos de esa magnitud: cuenta con más de 8.400 personas mayores de 100 años, mientras que la provincia de Buenos Aires concentra alrededor de 3.000.
Pero la tendencia es compartida. Con menos nacimientos y una expectativa de vida que se mantiene por encima de los 75 años, el país enfrenta un escenario en el que la proporción de adultos mayores seguirá teniendo un peso cada vez mayor en la estructura de la población.
El desafío, más allá de cuántas personas lleguen a los 100 años, será adaptar los sistemas de salud, seguridad social, vivienda, transporte y cuidados a una sociedad con una población cada vez más longeva.


