viernes, marzo 1, 2024
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La santificación de Mamá Antula

Escribe para Cadena Nueve Horacio Micucci (*)

María Antonia de Paz y Figueroa se convirtió en 2024 en la primera Santa del país, por disposición del Papa Francisco.

Sería irrespetuoso que un no creyente como yo opinara sobre cuestiones religiosas. No pienso hacerlo.

Sin embargo, me parece muy importante destacar algunos aspectos de la historia de María Antonia de Paz y Figueroa. Conocida por el nombre que le puso el pueblo quechua, que la bautizó como Mama Antula, traducción y diminutivo de Madre Antonia, ya que había cambiado el suyo por María Antonia de San José.

Su historia de vida es la representación de valores que tienen mucho significado, para el presente del mundo, en general, y de Argentina, en particular.

Mama Antula nació en 1730 en Villa Silípica, provincia de Santiago del Estero, en el seno de una familia “acomodada”, dicen las crónicas periodísticas. Y murió el 7 de marzo de 1799 en Buenos Aires.

¿Qué significaba, en concreto, el eufemismo de “familia acomodada”, en su caso?

Villa Silípica, donde nació, era una encomienda de indígenas de la actual Provincia de Santiago del Estero.

Fue hija del encomendero Miguel de Paz y Figueroa Mendoza, Sargento Mayor, Maestre de Campo y Alcalde de la Santa Hermandad en 1728. Procurador y Mayordomo del Real Hospital en 1730. Protector de Naturales en 1745 y Alcalde Ordinario de Segundo Voto del Cabildo de Santiago del Estero.

Pero ¿qué era una Encomienda? La encomienda fue una típica institución feudal europea y, con caracteres propios, una típica institución feudal española (1).

En la encomienda española el encomendero era el soberano por delegación, administraba justicia y cobraba las contribuciones que se debieran a la Corona.

En América se cedió a los conquistadores y vecinos distinguidos, los tributos indígenas que pertenecían al rey en una región determinada. Todo, con el cargo de “cuidar del bien de los indios en lo espiritual y temporal, y habitar y defender a las provincias donde fueran encomenderos”.

Estos “indios” eran llamados “encomendados”. Es bueno destacar que hasta el siglo XII, en Europa, estos “encomendados” eran súbditos condenados a trabajos despreciados de la tierra. Luego, los de más baja condición social cayeron en la servidumbre.

Es decir, un encomendero en América, coactivamente cobraba a los indígenas encomendados tributos en dinero, pero preferentemente en trabajo.

Además, estos encomenderos se apropiaban de la tierra por la violencia. Y sobre esa base apareció el latifundio español en América.

Esos son los orígenes sangrientos y violentos del latifundio que impide el acceso a la tierra del campesino que la trabaja.

Más tarde aparecieron los Braun, los Menéndez, los Braun Menéndez. Después llegaron los Joe Lewis, los Benetton, los latifundistas extranjeros, etc. a los que el Presidente Milei quiere hacer crecer entregándoles más tierra, aúnen zonas estratégicas.

Tomando nota de esto se puede valorar mejor el hecho de que Mama Antula, hija de un encomendero (verdadero señor feudal), se haya rebelado contra el mandato cultural de la época (siglo XVIII). Este prohibía a la mujer leer y escribir, y le reservaba dos destinos, casarse o ser monja.

A los quince años, quien iba a ser Mama Antula, desafió a su padre al avisarle que no se casaría ni sería monja. Como consecuencia la expulsaron de su casa.

Se instaló en el beaterio de los jesuitas. Rechazó su apellido, renunció a la riqueza de su familia, adoptó el nombre de María Antonia de San José.

«Eligió un camino distinto al estipulado para una mujer de esa época, que te casabas o entrabas como monja», explicó por su parte Cintia Suárez, coautora con Nunzia Locatelli y Gisela García del libro «Descalza. Mamá Antula, la mujer que desafió los poderes máximos».

«Ella quería ayudar, servir a un sector de la sociedad desposeído y olvidado, pero no como monja. De hecho, no hace voto de obediencia, sí de castidad y de pobreza, pero no de obediencia en ninguna orden». (2)

En 1745 vistió el hábito de ‘beata’ jesuita mediante la emisión de votos privados y comenzó a llevar vida comunitaria junto a otras consagradas.

“Bajo la dirección del padre jesuita Gaspar Juárez, se dedicó a la educación de los niños, al cuidado de los enfermos y al socorro de los pobres”, rescata un portal del Vaticano. (3)

En 1760, ya en Santiago del Estero, Mama Antula reunió a un grupo de chicas jóvenes que vivían en común, rezaban, ejercían la caridad y colaboraban con los padres jesuitas.

En aquel entonces se las llamaba “beatas” (actualmente llamadas laicas consagradas).

Durante veinte años María Antonia estuvo al servicio de los jesuitas, asistiéndolos especialmente en las tareas auxiliares de los ejercicios espirituales. (4)

“Bajo la dirección del padre jesuita Gaspar Juárez, se dedicó a la educación de los niños, al cuidado de los enfermos y al socorro de los pobres”, rescata un portal del Vaticano. (5)

La expulsión de los Jesuitas de América, en 1767, fue el contexto histórico en el que María Antonia sobresalió.

Hablaba quechua y evangelizaba a las comunidades originarias junto con los miembros de la Compañía de Jesús, antes de su expulsión.

No es capricho llamarla “mujer fuerte”. Mientras ella vivía, se editó en Europa un librito con su correspondencia con los jesuitas expulsados, llamado “El estandarte de la mujer fuerte”.

A esas cartas, llenas de alusiones históricas -como la dedicada a la revuelta de Tupac Amaru en Cuzco-, los filólogos la consideran la primera literatura originaria del Río de la Plata. (6)

“Mama Antula” era una mujer con un estilo muy peculiar. Los viajes los hacía caminando descalza y pidiendo limosnas.

No quedan testimonios de cuántas veces preparó ejercicios en algunas ciudades, pero solo en San Miguel de Tucumán se hicieron sesenta. (7)

Recorrió a pie casi 5.000 kilómetros por el entonces virreinato del Perú -en las actuales provincias de Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja y Córdoba.

Cuando Buenos Aires pasó a ser el centro del virreinato del Río de la Plata se instaló en las costas porteñas. Allí realizó los ejercicios espirituales ignacianos y construyó uno de los edificios más antiguos de la ciudad: la Santa Casa de Ejercicios (1784).

Este está aún en funcionamiento en Independencia al 1100. Manteniendo vivo el legado de la Compañía de Jesús mediante la realización de los retiros de su fundador, San Ignacio de Loyola.

En efecto, en 1779, María Antonia llegó a Buenos Aires por un camino que ahora conforma la Avenida Rivadavia y que entonces era la ruta de esa época.

Se encontraba «sucia y con el hábito negro que le había entregado un jesuita». Por lo que es tratada «de loca, bruja y es apedreada durante su llegada”, relató el párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Piedad, Raúl Laurencena. (8)

Acusada de loca y de bruja, el peso histórico de Mama Antula en los sucesos independentistas de la Argentina quizá haya sido más importante que el religioso, aunque ahora se encuentre olvidado.

Es considerada una Madre de la Patria: de las multitudinarias tandas de ejercicios espirituales realizados por ella en la Casa mencionada, participaron varios próceres de la independencia. Tales los casos de Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, el párroco Manuel Alberti, Mariano Moreno y hasta el Virrey Santiago de Liniers.

¿Dónde encontraríamos a Mama Antula hoy?

¿Con la Ministro Sandra Pettovello o en las largas colas de hambrientos que esperan ser atendidos por ella?

¿En los salones elegantes o en los que trabajan en los comedores populares, en los curas villeros, en los movimientos sociales, junto a los más necesitados?

¿Pensaría como el Sr. Presidente Milei que la justicia social es un robo?

¿Pensaría como Macri que los pobres son los “orcos”? ¿Coincidiría con los que los llaman negros planeros, villeros y antes cabecitas negras?

¿Se reuniría con los que, como el Presidente Milei, alaban a los poderosos del mundo y defienden sus privilegios, o se reuniría con los que defienden los derechos de Pueblo y de la Patria Argentina?

Permítanme creer a mí, que no soy creyente, que hay muchas Mama Antula entre las mujeres que se rebelan por sus derechos. Esos derechos y desigualdades que niega el Presidente Milei.

Permítanme creer que hay muchas Mama Antula entre quienes luchan por los derechos del Pueblo y por una Argentin, independiente de toda dominación extranjera, como reza el Acta de nuestra Independencia.

(1) Otto Vargas. Sobre el modo de producción dominante en el Virreinato del Rio de La Plata. Pág. 120-126. Editorial Ágora. 2ª Ed. 1985.
(2) La rebelde y milagrosa Mama Antula, la mujer que desafió a la Iglesia y a la Corona
(msn.com) [citado el 7 de febrero de 2024]
(3) Infobae. “Madre de la patria” y mujer empoderada en tiempos coloniales: la historia de Mama Antula, la primera santa argentina – Infobae [citado el 7 de febrero de 2024]
(4) Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Antonia_de_Paz_y_Figueroa [citado el 7 de febrero de 2024]
(5) Infobae. “Madre de la patria” y mujer empoderada en tiempos coloniales: la historia de Mama Antula, la primera santa argentina – Infobae [citado el 7 de febrero de 2024]
(6) https://diocesislarioja.org.ar/mama-antula-una-mujer-fuerte-de-los-inicios-de-la-patria/ [citado el 7 de febrero de 2024]
(7) https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Antonia_de_Paz_y_Figueroa [citado el 7 de febrero de 2024]
(8) La rebelde y milagrosa Mama Antula, la mujer que desafió a la Iglesia y a la Corona | Perfil [citado el 7 de febrero de 2024]

(*) Doctor de la Universidad de Buenos Aires. Área Farmacia y Bioquímica–UBA; Magíster en Epidemiología, Gestión y Políticas de Salud –Universidad Nacional de Lanús; Licenciado en Ciencias Bioquímicas (orientación Bioquímica Clínica) –UNLP; Farmacéutico y Licenciado en Ciencias Farmacéuticas –UNLP.

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