A 44 años de su muerte Quinquela Martín tiene vigencia en La Boca

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El 27 de enero de 1977 falleció en Buenos Aires el pintor Benito Quinquela Martín. Tenía 86 años.

Había nacido en Buenos Aires, el 1 de marzo de 1890. Algunos le atribuyen que fue en La Boca, barrio de la Ciudad de Buenos Aires, donde se crió y desarrolló desde los 7 años, adoptado por un matrimonio Manuel Chinchella y Justina Molina, que tenían una carbonería. El apellido Chinchella, pronunciado Quinquela fue incorporado a sus obras.

Desde su alumbramiento hasta esa edad vivió en un asilo de San Isidro, luego de haber sido abandonado en la Casa de Niños Expósitos y registrado como Benito Juan Martín. Había sido abandonado -después se supo que fue por una mujer que evitó un aborto – y tenía un pañuelo cortado en diagonal, adornado con una flor bordada. Siempre se pensó que la otra mitad quedó en manos de quien lo llevó hasta ahí.

Vivió esos primeros 7 años entre los delantales grises y hábitos negros de las Hermanas de Caridad.

Se convirtió en autodidacta de la pintura, ya que no tuvo una educación formal en artes y comenzó a mostrar con el pincel y sobre todo con espátula, lo que veía cada día en el barrio La Boca.

Quinquela Martín es considerado el pintor de puertos y es uno de los pintores más populares del país.

Sus pinturas muestran la actividad, vigor y rudeza de la vida diaria en la zona portuaria de La Boca.

Le tocó trabajar de niño cargando bolsas de carbón y dichas experiencias influenciaron la visión artística de sus obras.

Exhibió sus creatividades – como impresionistas – en varias exposiciones realizadas en el país y en el extranjero, logró vender varias de sus obras y otras tantas las donó. Con el beneficio económico obtenido por estas ventas realizó varias tareas solidarias en su barrio, entre ellas una escuela-museo conocida como Escuela Pedro de Mendoza.

A Quinquela se le recuerda por su frase “Pinta tu aldea y pintaras el mundo” ya que nunca se apartó de este dicho, su aldea sería el barrio de La Boca, sus vecinos y el puerto.

Quinquela se inspiró en los diversos paisajes que le ofrecía La república de la Boca como La famosa vuelta de Rocha, en donde se encontraba por aquel entonces el “Barco Washington”, un viejo barco de la marina nacional. Otros sitios como “El instituto Doctor Olifantil” (“Un lugar donde se pone el color al servicio del dolor”), “La Escuela de Artes Gráficas” y “El Teatro Escolar” organizado por el consejo de educación, le sirvieron de inspiración cultural para sus obras.

En 1950 un grupo de vecinos, entre los que se encontraba el pintor boquense Benito Quinquela Martín, decidieron recuperar una vía de tren abandonada. En 1959, a iniciativa de Quinquela Martín, el gobierno municipal construyó allí una calle museo, con el nombre que le había puesto el tango, Caminito.

Un buen día se me ocurrió convertir ese potrero en una calle alegre. Logré que fueran pintadas con colores todas las casas de material o de madera y zinc que lindan por sus fondos con ese estrecho caminito (…)Y el viejo potrero, fue una alegre y hermosa calle, con el nombre de la hermosa canción y en ella se instaló un verdadero Museo de Arte, en el que se pueden admirar las obras de afamados artistas, donadas por sus autores generosamente.
Benito Quinquela Martín

​A 44 años de su deceso, su obra sigue vigente.