A 152 años del nacimiento del místico Grigori Rasputín

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Grigori Rasputín, nacido en Pokróvskoye, San Petersburgo el 22 de enero de 1869, fue un singular personaje que tuvo una cercanía especial a la familia imperial rusa, los Romanov. Fue consejero del Zar y considerado monje visionario,  profeta, y sanador místico.

Vivió sus primeros años en su aldea de nacimiento, en la Siberia. Vivió 47 años.

Desde pequeño Rasputín se ganó el calificativo de niño raro. Tenía muchos tics y era muy nervioso, siempre tenía que estar haciendo algo con las manos. Ya entonces era conocido por sus profecías o visiones. Su hija María cuenta que con 14 años gritó “¡el reino de Dios está con nosotros!“, y se fue a esconder al bosque, donde permaneció hasta que regresó “con una luminosa tristeza“.

Cuenta la historia que, siendo un niño, se contagió de unas fiebres que lo hacían delirar. Se había producido un robo de caballos en la aldea y, sin que nadie supiera cómo se había enterado, saltó de la cama y se lanzó encima de un vecino, gritando “¡Este es el ladrón! !Este es el ladrón!“. En efecto, después se demostró que había robado el caballo.

En 1887 Rasputín se casó con Praskovia Fiódorovna Dubrovina, con la que tuvo cinco hijos, aunque dos murieron a edad muy temprana.

Cinco años después se alejó de su familia e ingresó en un monasterio. Poco después ingresó en una secta cristiana prohibida por la Iglesia Ortodoxa llamada los Flagelantes, en donde creían que la Fe se alcanzaba con el dolor. Allí, organizaban orgías, y Rasputín era uno de sus más fieles participantes. De esos encuentros se le atribuye la frase: “Como más grandes sean los pecados más le satisface a Dios perdonarlos“.

Ahí nació la leyenda sexual que afirma que se acostó con buena parte de la nobleza rusa, y su miembro, bien desarrollado se hizo famoso en toda Rusia. Es más, extraído tras su muerte se expone conservado en formol en un museo erótico de Moscú.

Pero todo cambió cuando conoció a un ermitaño. Rasputín regresó transformado en un monje místico, que iba a convertirse en el principal consejero del Zar de Rusia.

Las dotes de sanador de Rasputín llegaron a los oídos de la zarina Alejandra de Rusia, que en 1905 lo llamó a la corte para ayudar a su hijo y heredero al trono, Alexéi Nikoláievich, que padecía hemofilia. En palacio se insistía en que Rasputín y la zarina eras amantes.

Asombró a todos curando temporalmente al hijo de zar con métodos que nadie podía explicar, mediante una especie de hipnosis. Se convirtió en su médico personal y cautivó completamente a la zarina. Su influencia era tan grande que se dice que todas las decisiones del zar Nicolás II eran revisadas por el propio Rasputín. Durante la Primera Guerra Mundial sus enemigos lo acusaron de ser un espía alemán e influir en la zarina, de ascendencia alemana, lo que contribuyó a la caída del régimen zarista en Rusia. Terminaron matándolo el 16 de diciembre de 1916.