sábado, octubre 23, 2021

Un saludo navideño cargado de amor y emoción hace comprender el real sentido de la celebración

Un circunstancial lector de Bariloche pidió ayuda a CN para encontrar a su hija que no veía hacía muchos años y lo logró

Cierta vez un dibujo de Mafalda reflexionaba ‘Paren el Mundo, que me quiero bajar’. El mensaje, se hizo realidad. La pandemia global desaceleró la actividad que tenía en jaque al planeta y de la cual corrimos, como en fuga de un incendio.

Todo se trastocó y hay cambios que llegaron para quedarse, perfeccionarse y hacernos crecer.

El encierro de los primeros meses hizo pensar a más de uno sobre su existencia real y motivos de vida de cada día. Distanciamientos que terminaron en acercamientos de afectos y reconciliaciones a través de una gama de prestaciones para comunicarnos que afloró como rosas en primavera. Con fuerza, esplendor y agrado… incluido algún ‘pinchazo’ tecnológico, ante el aprendizaje ensayo-error.

En Cadena Nueve se reciben mensajes de toda índole. En muchas oportunidades articulamos para que los destinatarios escuchen reclamos y las soluciones dejan de ser noticias. En otras, nos movilizan a investigaciones en búsqueda de la verdad. Es una tarea ardua, de sol a sol y de lunes a lunes, ya que así se ha entendido brindar este servicio.

Nuestras publicaciones llegan a los lugares más insólitos y en algunos casos se traducen en mensajes de los más variados, incluidas lejanas geografías.

En plena pandemia un pedido nos sacudió en la silla de trabajo. Un señor muy mayor había perdido contacto con su hija. Hacía años que nada sabia de ella. La hacía por algunas referencias, en algún distrito vecino a Nueve de Julio. Apelaba a CN, por entender de su amplia cobertura y llegada. Las consultas y movilizaciones nos llevó hasta un lugar entre Bragado y Chivilcoy. Así, logramos vincular las partes y nos desentendimos.

Pasado unas semanas, en los primeros días de este diciembre, el convecino de Bariloche nos volvió a contactar para agradecer y con emoción nos contó que el vinculo se había restablecido. ‘Bailaba de alegría’ al tiempo que reflexionaba con la sabiduría de años vividos y comprensión, sobre la vida misma.

Ahora, nos volvió a enviar un mensaje. Es ante las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes. Tiene la particularidad que carece de frases hechas. Son palabras de ternura, cariño, afecto y hermandad, como si la relación fuese estrecha. En ese sentido, nos señala que así nos considera por haberse convertido en lector del medio y por sobre toda las cosas, en pandemia, ante dificultades de desplazamientos, se les facilitó el reencuentro físico con su amor filial.

Cuando se escucha que Navidad significa, vida nueva y hay que estar preparado para esa renovación desde lo más profundo de cada ser, comprende que no se trata de ‘lindas expresiones’, descubre que son parte de una realidad que muchas veces, no vemos, ya que no se nos presenta en fotos… El amor es un sentimiento que no aparece en selfie. Solo se ve lo que aflore de él, y no todos logran visualizarlo.

Que cada uno descubra el verdadero amor de Navidad!… y no dude en pedir ayuda de ser necesario. Son tiempos de reconciliaciones, acercamientos, hermandad, confraternidad, aunque tan solo sea por celular o tablet.

Contamos esta historia, de entre dos similares vividas recientemente, donde desde el medio se unió a otro padre con su hija en Santa Fe, por entender que son postales reales de Navidad…. y fue la pandemia, desde su lado positivo, quien ha convocado a desacelerar el diario vivir, pensar y considerar la importancia de la vida.

Feliz Navidad!

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