La responsabilidad social del empresario o comerciante no solo alcanza a la calidad de lo que vende

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Amanecer con la noticia que determinado negocio fue cerrado compulsivamente por exceder el límite permito para su cierre, ordenado en el marco excepcional de una Emergencia Sanitaria convoca a repensar el rol de comerciantes y empresarios en la sociedad en la cual se desenvuelven.

A todos alcanza el concepto de responsabilidad social, que mucho se impulsa en el marco de una pandemia donde un Covid- enferma y termina con los días de cualquier persona. No mira roles sociales. El virus puede terminar con la vida de cualesquiera de los seres humanos en todo el planeta. No es patrimonio de sociedad o país alguno. Es un fenómeno de salud que adelanta el final de seres queridos, lejanos o desconocidos, que entristecen al resto ante la noticia. Por lo menos a un gran número de personas que siente respeto, consideración y han comprendido de la seriedad de la crisis que azota.

En lo que va de la pandemia, las cifras de fallecidos y ’heridos’ es superior a lo que ha dejado la última guerra que azotó a Europa.

Invocamos el concepto guerra, ya que desde la Organización Mundial de la Salud se la presentó en su comienzo. En esos enfrentamientos los estampidos de bombazos, destrucciones de bienes y personas y el baño de sangre sensibiliza y convoca a los cuidados más extremos. No hay fiestas, sino resguardo, No hay desplazamientos en campos de batallas, salvo a los que ordenan que vayan al frente. La descripción puede ser más abarcativa, pero solo es a título ilustrativo y reflexión, ya que el punto a considerar es otro.

Se trata de la responsabilidad, y en este caso, del compromiso social empresarial o de comerciantes. No solo abarca al espacio físico desde donde lleva adelante su actividad o la calidad y cualidades de los productos que pone en el mercado o servicio que brinda. Abarca al cuidado del medio ambiente, a la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental…Y en pandemia al cumplimiento o protocolo sanitario en su entorno, y más allá también, y hacerlo cumplir… Y en crisis aflora con fuerza que las sociedades se conforman y se forman con derechos y obligaciones !!!.

Es más, el cumplimiento de estas normativas básicas se corresponde con la responsabilidad social, y además, con las obligaciones que cualquier empresa debe cumplir simplemente por el hecho de realizar su actividad. Y para comprender ello, sino se conoce o se ha formado acorde al emprendimiento, hay que asesorarse o estudiarlo y mucho más en situaciones extremas, como las de una pandemia. Y en tiempo de excepciones y atípicos las decisiones tienen que acompañar en ese sentido… de excepciones!

Se suele reaccionar más ante lo visible como los destrozos de un tornado o una guerra y no ante los daños de lo silencioso o que no se visualiza. Y es ahí donde la responsabilidad social, de todos y en especial de los comerciante o empresarios por aquello de que quien puede lo más puede lo menos, aflora; y no reaccionar ante las multas o sanciones extremas. Hace a esa responsabilidad el anticipo, como las familias que se refugian ante una tormenta, y no esperar el señalamiento de la mala acción.

La responsabilidad social de un empresario o comerciante va de la mano con los ‘No’ de los padres a los niños o adolescentes que son pasibles de transgresiones. Y ese límite es de cuidado y amor, además del rol filial. Y muchas veces debe ser con firmeza, y hasta enojos o sanciones, para la comprensión, más allá de la palabra. También alcanza a un no para evitar acercamientos y poner en riesgo a un entorno, sacar a pasear en cabinas de camionetas por egresos a grupos de jóvenes o adolescentes. ¡En catástrofes nada se festeja!… ¡Tampoco campeonatos de fútbol u otras celebraciones innecesarias!

En la situación que se vive ante la pandemia, salir lo mejor posible en un cuadro sanitario saturado, requiere más de la conducta individual y que sea aportado a lo colectivo que las posibles sanciones de la autoridad.

Y en este contexto la autoridad de padres, de comerciantes, empresarios, personas influyentes en sus entornos, directivos de instituciones, y demás, hacen a ese compromiso consigo mismo y con el entorno en el cual se desenvuelven.

La responsabilidad social es más que usar un barbijo y tomar distancia… y la de un empresario o comerciante alcanza a un plano mucho mayor, por los cuidados y protocolos de su entorno, que excede esos límites del local comercial.

Que la noticia sea la No Noticia. Aquella que no se da a conocer ya que hace al desenvolvimiento correcto en cada día. En pandemia, le alcanza a todas las personas, cualquiera sea el rol social. A los que tienen mayores responsabilidades, mucho más.

Para Cadena Nueve, Gustavo Tinetti