Pandemia de autoritarismo

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Frente a la gravísima situación sanitaria que atraviesa nuestro país. Frente a las duras consecuencias económicas y sociales que deberá enfrentar una vez que pase la tragedia del Covid 19 no debería caber en una mente sensata nada que no sea poner sobre la mesa, tanto hoy como en el futuro la decisión de convocar a todos los sectores de nuestra sociedad para buscar y encontrar las soluciones y los acuerdos imprescindibles que se necesitan y necesitarán para salir de la crisis.

Ahora y mañana .Se hace imprescindible la comprensión de todos.

Necesitamos del diálogo, de la búsqueda de consensos. Dejar de lado los enfrentamientos que sólo impedirán la reconstrucción de la Argentina.

El Gobierno parece buscar concretar aquel lamentable “vamos por todo” con el que amenazara hace unos años desde Rosario la ex presidente de la Nación. No se puede jugar al todo o nada. No pueden volver los
enfrentamientos del pasado. Las persecuciones a todos aquellos que se atrevieran a pensar distinto:
se llamen dirigentes políticos, sociales, periodistas o cualquiera que osara disentir.

Están avanzando sobre la Justicia, pretendiendo reformarla en busca de impunidad para la vicepresidente y sus familiares y amigos; intentan silenciar al Congreso de la Nación; intentan silenciar al Congreso de la Nación;
toman decisiones que parecen una burla al pueblo argentino como es la restitución de la pensión vitalicia a Amado Boudou condenado por corrupto; buscan desenfrenadamente el manejo de las “cajas” públicas; se conocen resoluciones viciadas de corrupción en el marco de la pandemia como sucedió con la compra de
alimentos y de elementos de sanidad; cruces entre funcionarios que demuestran la búsqueda de más
y más poder para prevalecer en las internas que se vienen y así podríamos ir sumando ejemplos que no hacen más que confirmar los temores de muchos…

Vicentin no es un hecho aislado. Es una política clara y concreta que tiene su expresión en todo lo que hemos señalado más arriba. Acompañada por la “ideología del pobrismo” que viene siendo impulsada desde hace años y que reivindica a la pobreza porque allí es donde después busca los respaldos para perpetuarse en el poder.

Contando además con el apoyo en el tema de sectores de la iglesia católica… Política que, al parecer, ha decidido asumir el Presidente Alberto Fernández. En los primeros días de su mandato enviaba mensajes que hacían presumir diferencias con las actitudes de su compañera de fórmula. Sin embargo en los últimos tiempos hemos visto cómo se diluían esas esperanzas. Enojos con periodistas seguidos por descalificaciones, posturas autoritarias en relación con el comportamiento social frente a la cuarentena, desconocimiento de la independencia de la justicia demostrado en sus declaraciones respecto al juez de la causa Vicentin, utilización de datos falsos en su afán de justificar las políticas implementadas en materia de salud, entre otras cuestiones que concluyeron con la calificación de “confundidos” a los millones de argentinos que manifestaron su descontento en las calles y plazas de todo el país.

El confundido es el mismo Presidente si efectivamente está convencido de sus declaraciones. Los compatriotas que se manifestaron lo hicieron para darle un claro mensaje: no hay lugar para quienes pretendan mensaje: no hay lugar para quienes pretendan avasallar a las instituciones de la República.

También, luego del mensaje de los argentinos, el Presidente intentó escudarse en Raúl Alfonsín.

Pero hace todo lo contrario a través de sus acciones y declaraciones, tal como lo hizo su compañera de fórmula que no buscó consensos cuando tuvo esas mismas responsabilidades, tal como lo hizo el macrismo cuando le tocó su turno.

Raúl Alfonsín, en cambio, al tiempo que envió a la Justicia a todos los que habían violado las leyes, no se cansó de convocar al diálogo y a los consensos. Muchas veces el peronismo no lo acompañó en esa gesta…
Un último párrafo sobre mi partido.

El radicalismo deberá fortalecerse desde su unidad para ser creíble en la convocatoria a la conformación de una coalición política y social más amplia que la que representa Cambiemos y que, dejando de lado las tibiezas y las
“interpretaciones” neoprogresistas que sólo buscan – las dos – el beneficio de algún conchabo, pueda convertirse en la alternativa republicana y democrática capaz de aglutinar a los que no quieren seguir siendo aplastados por
este populismo demagógico y corrupto que nos gobierna hoy a los argentinos.

Para Cadena Nueve, Julio Fernández Cortés