martes, diciembre 7, 2021

Monseñor Ariel Torrado Mosconi: ‘El Espíritu Santo es quien nos conduce y se convierte en guía espiritual por excelencia’

El obispo de Nueve de Julio lo señaló en la misa que brindó para la diócesis en directo desde el Facebook y YouTube de Cadena Nueve y Facebook Catedral Santo Domingo al celebrar Pentecostés

La iglesia celebra Pentecostés. Es una de las fiestas más importantes, ya que se recuerda la venida del Espíritu Santo.

Este sábado, desde la capilla del obispado de Santo Domingo, el titular de la diócesis de Nueve de Julio, Monseñor Ariel Torrado Mosconi celebró  la misa central hacia toda las familias de la jurisdicción que gobierna. El oficio, en tiempo de Emergencia Sanitaria , y aislamiento fue transmitido por el Facebook de la Catedral y por el Facebook Diario Cadena Nueve y el YouTube Cadena Nueve.

El celebrante resaltó la ‘importancia del Espíritu Santo en cada uno de nosotros’, ya que ‘es quien nos conduce y se convierte en guía espiritual por excelencia y ayuda a e recibir a Dios’ .

Tras ello Monseñor Ariel Torrado Mosconi resaltó que ‘solo se recibe a Dios a través del Espíritu Santo’.

El sacerdote hizo hincapié´en que ‘abramos nuestro corazón en el deseo del Espíritu que da nueva vida y con toda la Iglesia clamemos: Ven, Espíritu Santo. Él llega a nosotros como Maestro de oración, Artífice de la unidad y fortaleza para la misión.

1. Maestro de oración:
Nos hace descubrir que Dios es Padre, nos hace confiar en su bondad, en su providencia y en su misericordia. Y que Jesús es el Señor, el salvador, el amigo que nos acompaña. Su cercanía nos hace descubrir que somos su templo y lo experimentamos habitando en lo más profundo de nuestra alma. Nos salva de la soledad y nos hace escuchar su voz. No sólo nos muestra el bien sino que nos da las fuerzas para vivirlo. Sus siete sagrados dones nos hacen fácil lo que es difícil. La ley nueva del Espíritu nos da las fuerzas para vivir las exigencias del evangelio. Sin el Espíritu tales exigencias serían una letra que nos oprimiría. Es el Espíritu el que nos hace que podamos vivir casi espontáneamente el Evangelio de Jesús.

2. Artífice de la unidad:
El espíritu del mal nos lleva a la división, al odio, a la venganza. El Espíritu Santo nos conduce a la unidad, al amor, al perdón. Así como los hombres, por la soberbia y el orgullo, un día construyeron la torre de Babel y quedaron confundidos en sus lenguas y fueron dispersados por toda la tierra porque ya no se entendían, al venir el Espíritu reúne a la humanidad entera porque al hablar los apóstoles, aunque escuchaba gente de las más diversas nacionalidades, todos lo oían en su propio idioma. Es que el Espíritu nos lleva a entendernos, o mejor a comprendernos, a la unidad. A veces, en nuestra propia familia puede parecer que hablamos distintos idiomas, no nos entendemos. Pidamos el Espíritu que nos haga comprendernos de corazón y hablar el mismo lenguaje del amor. Esa unidad que el Espíritu suscita en la diversidad de los dones y carismas. No es una unidad uniforme, sino en la riqueza de la diversidad.

3. Fortaleza para la misión
Los apóstoles estaban encerrados llenos de temor hasta que llegó el Espíritu que los sacó de ese estado. Entonces el mensaje de Cristo les ardía en su corazón, ya no podían callar su experiencia de Dios, por más que eso les costara todo tipo de incomprensiones y persecuciones. También nosotros necesitamos salir del encierro del egoísmo, y los miedos del qué dirán. Necesitamos ese impulso que viene de lo alto. Sin la fuerza que viene de Dios no tenemos la audacia, ni la valentía para anunciar a Jesús.

El obispo tuvo acompañado del padre José Pedrada de la catedral nuevejuliense, y religiosas que leyeron la Palabra de Dios.

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