jueves, diciembre 2, 2021

A 101 años de su natalicio se sigue recordando a María Eva Duarte

Vivió 33 años, suficientes para dejar un mensaje que está vigente

Mujer de carácter fuerte y decidida. María Eva Duarte nació en Los Toldos hace 101 años. Su madre, Juana Ibarguren con ella y sus hermanos, siendo ella la más pequeña, se radicó en Facundo Quiroga antes que se fuesen a vivir a Junín. Los archivos de la cartera en educación bonaerense en La Plata dan cuenta del paso por la Escuela Primaria de la localidad de sus hermanas Blanca y Erminda.

Casada con Juan Domingo Perón, fundó el Movimiento Peronista Femenino, impulsó el voto de la mujer y realizó obras de carácter social. Este y otros hechos la convirtieron en referente internacional de pionera en políticas de genero.

Cuando su familia, producto de una relación extra matrimonial de  Juan Duarte con su madre, se radicó en Junín, con 15 años decidió dejar su casa y emprender su carrera como actriz en la ciudad de Buenos Aires. Tras diferentes incursiones en el cine y en portadas de revistas, logró tener una oportunidad en el mundo de la interpretación en radioteatros.

En abril de 1938, con 19 años, encabezó el elenco de la Compañía de Teatro del Aire junto a Pascual Pelliciotta, otro actor que como ella había trabajado durante años en papeles secundarios. En 1941 trabajó en tres películas: La carga de los valientes; El más infeliz del pueblo con Luis Sandrini y Una novia en apuros, del norteamericano John Reinhardt.

El giro en su vida se dio el 22 de enero de 1944 cuando, en un acto realizado en el estadio Luna Park por la Secretaría de Trabajo y Previsión, durante una colecta solidaria a favor de las víctimas del terremoto de San Juan, conoció a Juan Domingo Perón, veinticuatro años mayor que ella.

Se casaron el 22 de octubre de 1945. Como marido y mujer, la pareja empezó conjuntamente a trabajar en la carrera hacia la presidencia. De la mano de Perón, Evita incursionó en la política, se convirtió en la “abanderada de los humildes” y fue la conquistadora del voto femenino, con un primer discurso oficial que mostró su apoyo a los derechos femeninos.

Fundó el Movimiento Peronista Femenino, fue activa impulsora de la igualdad de la mujer.

Eva desarrolló una gran tarea social que benefició a los sectores más humildes de la población, aunque también recibió críticas por el presunto “adoctrinamiento” que llevaba a cabo por la exaltación de su imagen, como en el libro “La razón de mi vida” o los libros de educación primaria. Hasta una provincia llevó su nombre en un momento de la historia argentina.

En 1947 Eva y Perón iniciaron una amplia gira por distintos lugares del mundo, España, Italia, Francia, Suiza, Brasil, Uruguay, donde ella ejerció como embajadora de buena voluntad mientras tomaba nota de las distintas actividades sociales realizadas en estos países para mejorar la situación social de los trabajadores y desamparados.

Creó la Fundación Eva Perón al frente de la cual realizó obras de carácter social y se convirtió en protagonista indiscutible de la historia de la política argentina.

Construyó hospitales, hogares para ancianos y madres solteras, dos policlínicos, escuelas, una Ciudad Infantil. Durante las fiestas distribuía sidra y pan dulce, socorría a los necesitados y organizaba torneos deportivos infantiles y juveniles.

El 28 de agosto de 1948, publicó su Decálogo de los Derechos de la Ancianidad, una iniciativa precursora en la lucha por el reconocimiento de las personas de la tercera edad. Desde ese momento se celebra en el país el Día de la Ancianidad esa fecha.

En 1949 Eva Perón buscó incrementar la influencia política de las mujeres y fundó el Partido Peronista Femenino (PPF), dirigido por mujeres, autónomo dentro del movimiento,​ y organizado a partir de unidades básicas femeninas que se abrían en los barrios, pueblos y sindicatos para canalizar la militancia directa de las mujeres.

En 1951, para las primeras elecciones presidenciales con sufragio universal, el movimiento obrero propuso a Evita, como la llamaba la población, como candidata a vicepresidenta.

Sin embargo, ella renunció a la candidatura el 31 de agosto, fecha recordada como el ‘Día del Renunciamiento’, presionada por las luchas internas en el peronismo y la sociedad ante la eventualidad de que una mujer apoyada por el sindicalismo pudiera llegar a vicepresidenta.

Querida y hasta idolatrada por las clases trabajadoras, fue también criticada y rechazada por las clases más acomodadas de la sociedad.

El 11 de noviembre de 1951 votaron por primera vez todas las mujeres argentinas mayores de 18 años y Evita lo hizo desde su cama de un hospital.

La enfermedad de Evita comenzó a evidenciarse en enero de 1950, cuando fue operada de apendicitis. Allí se detectaron los primeros síntomas del cáncer que la aquejaba. Así lo relataron los médicos Oscar Ivanisevich y Abel Canónico. Su último discurso.

El 1 de mayo de 1952, muy débil por la enfermedad que padecía, decidió participar del acto en Plaza de Mayo con motivo del Día del Trabajador. Allí, le habló a sus “descamisados”. En un fragmento de sus palabras, señaló: “Compañeras, compañeros: otra vez estoy en la lucha, otra vez estoy con ustedes, como ayer, como hoy y como mañana.

Estoy con ustedes para ser un arco iris de amor entre el pueblo y Perón; estoy con ustedes para ser ese puente de amor y de felicidad que siempre he tratado de ser entre ustedes y el líder de los trabajadores”.

El día del deceso de Evita, el locutor Jorge Furnot leyó un comunicado en cadena nacional: “Cumple la Subsecretaría de Informaciones de la Nación el penosísimo deber de informar al pueblo de la República que a las 20.25 horas ha fallecido la señora Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación”. Eva Perón es la única persona a quien el Congreso Nacional otorgó el título de ‘Jefa Espiritual de la Nación’, el 7 de mayo de 1952, cuando cumplió 33 años.

La historia del derrotero de su cadáver es otra de las páginas más oscuras de la Argentina. Tras la caída del peronismo, su cuerpo fue secuestrado y trasladado de un lado a otro y sus restos fueron profanados.

Recién en 1976 el cadáver de Eva fue entregado a sus familiares. Desde ese momento, sus restos fueron enterraros en el Cementerio de la Recoleta de Buenos Aires donde descansan para siempre. Su tumba es visitada por cientos de turistas todos los años.

Estos hechos mantienen viva a María Eva Duarte a 101 de su natalicio.

 

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