martes, noviembre 30, 2021

Tips Políticos

La difícil paradoja en que el COVID 19 puso a Alberto Fernández

En los últimos días el gobierno despertó de una situación aletargada en que se encontraba a consecuencia de su decisión de atar las medidas importantes de su gestión a la que consideraba prioritaria: la renegociación de la deuda externa.

La crisis global desatada por el feroz avance del COVID-19 obligó al Presidente a tomar decisiones, que, de acuerdo a lo que plantean los especialistas, han sido acertadas y a tiempo para tratar de aplanar la curva de contagios de la enfermedad en los próximos meses.

Fernández a demostrado capacidad de liderazgo, audacia y firmeza en la toma de decisiones, y el resto de la clase política madurez en el acompañamiento al gobierno.

Si cuando ganó las elecciones se le preguntaba a Alberto Fernández sobre las condiciones políticas en las que le gustaría gobernar, seguramente hubiese enumerado algunas condiciones muy difíciles de lograr.

El Presidente electo soñaba en ese momento con un peronismo abroquelado detrás de su figura, un sindicalismo leal, una oposición resignada a ocupar su rol durante un período relativamente largo de tiempo, una situación económica que permitiera una actitud más proactiva de su gobierno, cierta discrecionalidad en la toma de decisiones y consenso social alrededor de esa discrecionalidad.

Sin embargo, Alberto asumió con un peronismo que se disputaba porciones de poder, unido pero sin un liderazgo claro; un sindicalismo expectante; una oposición responsable pero más unida de lo que él se imaginaba; una sociedad a la que la paciencia se le empezaba a agotar e iba a ponerse ansiosa en el reclamo de resultados y ,en lo económico, un pesado grillete: la deuda.

Hoy el avance mundial del COVID-19 y los riesgos que conlleva esta pandemia ponen a Alberto Fernández en la situación con la que soñaba en su momento:

Cristina Fernández de Kirchner esta replegada, el resto del peronismo entiende que debe encolumnarse detrás de la estrategia del Presidente, la oposición deja de lado la contienda política para acompañar al Ejecutivo y llama a la sociedad a respetar las medidas que se toman, los sindicatos se ponen a disposición y el Presidente tiene la potestad de tomar medidas que restringen hasta la circulación de los ciudadanos y lo hace con amplio consenso social.

En cualquier otro contexto estaríamos hablando de un gobierno que a logrado hacerse con el control político de la situación y que pasa por su mejor momento, tanto en el apoyo de la sociedad como del manejo de la estrategia política.

El avance del Coronavirus 19 y el riesgo de una penetración masiva en la Argentina que haga colapsar nuestro sistema de salud llevó al gobierno a la necesaria decisión de imponer una cuarentena obligatoria que detiene la economía, amplía los factores de riesgo social y abre las puertas a una recesión de graves e imprevisibles consecuencias.

Alberto Fernández se encuentra ante una paradoja que jamás hubiese imaginado, cuenta con las condiciones de gobierno con que soñaba cuando ganó las elecciones, pero en un contexto que no aparecía ni en la peor de sus pesadillas.

Hoy solo podemos describir esta paradoja pero poco podemos avanzar sobre sus consecuencias tanto económicas, sociales como políticas.

La situación es compleja y lo va a ser mucho más, los especialistas sostienen que la estrategia es la adecuada pero las consecuencias de sostenerla en el tiempo implican riesgos altísimos para el funcionamiento de la economía.

En lo político, hoy no es momento para pensar si Alberto Fernández saldrá debilitado o fortalecido de esta situación, dado que no conocemos sus reales implicancias.

Para Cadena Nueve, Manuel Font
Licenciado en Ciencias Políticas

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