Hace 207 años flameó por primera vez en combate la bandera nacional

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El 27 de febrero de 1812 Manuel Belgrano iza por primera vez la bandera nacional, en la barrancas del Paraná. Ese símbolo de unidad de las tropas, se pone a prueba un año después en la Batalla de Salta.En ese combate flameó por primera vez la bandera celeste y blanca que su creador había hecho jurar unos días antes – el 13 -en la ribera del Río Pasaje, más tarde denominado Juramento por ese suceso trascendental. Ese compromiso fue descripto por el propio Manuel Belgrano diciendo a la Asamblea que gobernaba en Buenos Aires: “Yo no puedo manifestar a V.E. cuánto ha sido el regocijo de las tropas y demás individuos que siguen este ejército: una recíproca felicitación de todos por considerarse ya revestidos con el carácter de hombres libres, y las más ardientes y reiteradas protestas de morir antes de volver a ser esclavos, han sido las expresiones comunes con que han celebrado tan feliz nueva y que deben afianzar las esperanzas de cimentar, muy en breve, el gran edificio de nuestra libertad civil”.

La Batalla de Salta fue un enfrentamiento armado librado el 20 de febrero de 1813 en los campos de Castañares, en la provincia de Salta, en el curso de la Guerra de Independencia de la Argentina.

El Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano, derrotó por segunda vez a las tropas realistas del brigadier Juan Pío Tristán, a las que había batido ya en septiembre anterior en la batalla de Tucumán.
Si bien Belgrano lograba imponerse sobre el general peruano por segunda vez, tras el triunfo obtenido en la Batalla de Tucumán el 24 de septiembre de 1812, en esta oportunidad las tropas patriotas combatían por primera vez enarbolando la bandera celeste y blanca.

Tras la victoria de Salta, Belgrano garantizó a los vencidos su libertad con un hecho inusual tras un combate. La obtenían siempre que juraran no volver a empuñar las armas contra las Provincias Unidas del Río de la Plata., Esta actitud de grandeza fue explicada por el propio prócer cuando escribió a Feliciano Chiclana: “Siempre se divierten los que están lejos de las balas, y no ven la sangre de sus hermanos, ni oyen los clamores de los infelices heridos; también son ésos los más a propósito para criticar las determinaciones de los jefes: por fortuna, dan conmigo que me río de todo, y que hago lo que me dictan la razón, la justicia, y la prudencia, y no busco glorias sino la unión de los americanos y la prosperidad de la Patria”.