viernes, enero 21, 2022

Hace 127 años se anotó el primer casamiento en el Registro Civil de Nueve de Julio

img051En Registro Civil de Nueve de Julio, se han casado en lo que va del año 18 parejas. Y hoy se cumplen 127 años desde que se registrara el 9 de marzo de 1889, el primer casamiento. La cifra es similar a la de los meses de enero y febrero del 2015, año que ha registrado 105 matrimonios. Veinte años antes, es decir 1995, se anotaron 164 celebraciones. Fue cuando Eduardo Cerdeira, su actual jefe, ingresaba en ese organismo público.

Ese hecho histórico de hace 127 años, fue entre el comerciante, Clodis Vivaris, de 28 años, con su parienta lejana Claudina Vivaris, de origen francés. La celebración conforme a las leyes civiles se hizo después del casamiento por la Iglesia santo Domingo de Guzmán, anotado una semana antes, es decir, el dos de ese marzo de 1889. En la actualidad el proceso es inverso. Primero hay que pasar por el Civil y llevar la constancia a la iglesia.

En lo que va del año se constataron 145 nacimientos, de los cuales el 80% son mujeres. Las defunciones han sido 109. La diferencia de 36 personas se tienen en cuenta para las estadísticas de la densidad demográfica, y conforme a las proyecciones, se evalúa como crece una ciudad y sus potencialidades.

En tanto, durante todo el año pasado se unieron en matrimonio 105 parejas, y a diferencia de lo que ocurre en Registros Civiles de la zona, en el distrito no se ha registrado ningún casamiento de personas del mismo sexos, desde la vigencia de la ley que lo permite.

A propósito de las bodas, a lo largo de miles de años, se mantienen rituales y costumbres que se transmiten de padres a hijos y que se convierten en tradiciones de muchas generaciones.

Casarse, más allá de la formalidad de la ley o acto religioso, es un ritual lleno de costumbres que se cumplen casi siempre sin saber de dónde ni por qué surgen. Muchas de las tradiciones tienen sus raíces en nuestros ancestros y antepasados. Pero el hecho en sí mismo, es el símbolo de nacimiento de una nueva familia.

Así por ejemplo, tirar arroz después de la ceremonia civil o a la salida de la iglesia representa la semilla, la descendencia y fertilidad, también se basa en la creencia europea medieval de que así tendrían muchos hijos.

El arrojar arroz sobre la pareja siempre ha sido también un símbolo del deseo de prosperidad y buena suerte. Es una costumbre de Asia y que protegía a los recién casados para que nunca les faltara la comida. Antiguamente también se tiraba trigo y otros granos además de arroz, deseando bienestar y que no hubieran carencias de ningún tipo.

Lanzar la liga. Esta costumbre nació en el siglo XIV, en Francia. Los invitados perseguían a la novia para quitarle la liga y aquél que lo lograra tendría buena suerte. En reiteradas oportunidades este ritual terminaba de manera poco “decorosa” o elegante y por eso se decidió cambiar al hábito de arrojarla hacia los invitados. El color azul simboliza la fidelidad y el blanco la pureza.

Anillos de boda. Esta costumbre nace en el 2700 A. C.  de los egipcios, los cuales simbolizaban al amor con un círculo, ya que creían que no tiene principio ni fin. Esta tradición luego se extiende a Grecia y al Imperio Romano. El término “alianza” proviene precisamente de “aliarse” a la mujer para toda la vida. Representa el compromiso entre las personas contrayentes. Ya judíos y romanos sellaban las alianzas con anillos, ya que los romanos, en sus anillos sellaban las cartas, contratos y demás acuerdos.

El arrojar el ramo de flores tiene varias teorías,  pero la más conocida sostiene que la tradición de su arrojo nació también en el siglo XIV en Francia. Los invitados a la boda acostumbraban a arrancar trozos del ‪vestido de la novia como símbolo de buena suerte. Luego esta costumbre cambió y la novia comenzó a lanzar la liga a sus invitados aunque también sucedía lo contrario: los invitados eran quienes la perseguían para atraparla y quitársela. Luego la Iglesia Católica intervino en este rito poco “decoroso” y decidió que el sustituto de la liga sería el ramo de flores.

La torta de bodas o pastel nupcial tiene un alto significado. De ahí que suelen ser llamativas y pomposas.  Eso fue así para que ninguno de los invitados se olvidase de ese casamiento y puedan dar fe de su celebración. Es que no había registros parroquiales ni civiles y debía recordarse el trascendente acontecimiento. Conforme a las regiones se les daba una denominación especial a esa torta de bodas, la cual, lo que sobraba se la distribuía entre los invitados.  Ademas, era la primera comida de los novios que simbolizaban esa unión. En Inglaterra antiguamente, los invitados llevan un pastel – para ellos mismos registrar ese acontecimiento – y los colocaban todos juntos en una gran fuente o bandeja, de ahí que se iban acumulando y haciendo alto y sobre ellos, los novios, tras comer se daban el primer beso.

La luna de miel es una costumbre que empezó con los Teutones -antigua región de Europa, hoy Alemania-, los cuales solamente celebraban ‪bodas durante la luna llena. Los ‪novios debían beber licor de miel (una bebida fermentada de miel conocida como “aguamiel”) durante los 30 días que seguían a la boda. Este período entonces llegó a conocerse como Luna de Miel.

Su origen tiene otras versiones, entre ellas están por ejemplo la proveniente de Babilonia, hace más de 4000 años, donde el padre de la novia le daba al novio toda aquella cerveza de miel que pudiera beber durante un mes (una luna).

Entre los romanos, la madre de la novia dejaba en la alcoba nupcial cada noche durante un mes o una luna , una vasija con miel para los recién casados.

Por otro lado se dice que la expresión “Luna de Miel”, data del siglo XVI, es de origen escandinavo y viene de una antigua costumbre de Europa septentrional, que significa “el primer mes” o “la primera luna” después de la boda. Durante este período, los novios acostumbraban tomar hidromiel, bebida elaborada a base de vino y miel que aumentaba la fertilidad.

Así también para la comunidad septentrional de Europa, la luna de miel significaba aislamiento, ya que cuando un hombre de este lugar secuestraba a una joven de un poblado cercano, éste era obligado a ocultarla durante un tiempo; el único que sabía dónde estaba era el “padrino”. Cuando la familia de la novia dejaba de buscarla, el hombre regresaba a su poblado. Por otro lado las parejas recién casadas, tenían tantas obligaciones cotidianas que les era imposible pasar algunos días o semanas disfrutando de un viaje y de su pareja. Caso totalmente contrario a como es hoy.

En crisis o no, el matrimonio sigue siendo la célula esencial que pone en marcha a las familias y estas conforman las comunidades que se transforman en sociedades; y estas, a su vez dan nacimiento a los pueblos y ciudades. De ahí, que el casamiento sigue teniendo su alta importancia y trascendencia. Además es el símbolo máximo de amor, expresado en el compromiso de creación de una familia y nutrir a la descendencia de afecto, comprensión, educación y que se desarrollen bajo un sinnúmero de consignas y valores que dará esa nueva pareja.  Casarse sigue siendo una apuesta fuerte!.

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