viernes, enero 21, 2022

El sábado que murió Alberto Olmedo pensábamos tomarlo libre

A las 8 de la mañana del sábado 5 de marzo – hace 28 años – me despierta el teléfono de la habitación de un Hotel en Mar del Plata. Julio Lagos, me decía: ‘Gustavo, buen día, se mató Olmedo’. Medio dormido pregunto, ‘que Olmedo’’…, ‘Alberto… añade Julio y agrega, ‘ sos el primero en saberlo, recién va el móvil de la radio –Mar del Plata-  al lugar. Es el Edificio Maral 39. Nos vemos. Abrazo’ y cortó.

La noticia me hizo despertar y llamar en forma urgente al camarógrafo y su asistente. Alejandro Jedrysiak – camarógrafo -dormía y saltó de la cama como un resorte, me contó luego. ‘En dos minutos nos vemos abajo’, fue mi consigna. Oscar Fares – su asistente -estaba desayunando para ir a la gruta de la Virgen de Lourdes en agradecimiento que se recuperaba de la vista tras una operación reciente.

La idea del grupo era tomarnos la mañana libre y encontrarnos en el puerto para almorzar y coordinar alguna actividad por la tarde, no laboral. Veníamos de mucho trabajo e informes ya que la misión central era cubrir ‘el caso Monzón’.

Dos minutos después salíamos del hotel rumbo al Maral 39. Al llegar, un cerco policial precario protegía el cuerpo de Alberto Olmedo tendido en el pavimento. Jamás se me borró esa imagen de mi mente!. No entendía que el hombre que hacía reír a millones de seguidores haya decidido quitarse la vida!.

Mientras detrás del cerco policial, un amigo de mi familia de Carlos Casares, Tomás Cuesta me gritaba, ‘Mito..Mito’ para saludarme, arribó una ambulancia y cubrió el cadáver. ‘Somos el único medio televisivo’, me acotó Oscar Fares. Y me agregó, ‘nadie tiene la imagen antes de ser cubierto’. ‘Está bien’ le dije, ‘pero no la vamos a poner en los informes’, susurré. Era muy fuerte!. Por pudor y respeto no la describiremos, ahora.

Mientras eso sucedía intenté ingresar al edifico en busca de Nancy Herrera. No logré el paso ante una consigna policial, pero sí un mensaje. ‘Nancy estoy abajo y me pongo a tu disipación’. ‘Me gustaría hablar dos minutos contigo’. Junto al recado le envié el teléfono de contacto del hotel donde nos alojábamos.

Para el primer informe, nos dirigimos al Hotel Hermitage. Allí estaba el camión de exteriores de Canal 13. Los técnicos rápidamente hicieron el enlace, si bien había que cumplimentar varios pasos hasta que la señal llegue a Lima y San Juan en Capital Federal.  Mientras tanto, buscaba un teléfono para coordinar con el noticiero las emisiones ya que los programas de esa mañana eran enlatados.

Hecho el contacto me atiende Sergio Villarroel, impactado por la noticia. Era el jefe del servicio y se había movilizado para ponerse al frente de la cobertura. Es que Alberto Olmedo era uno de los pocos hombres que lo hacían reír, me enteré más tarde, al igual que su afecto por ‘El Negro’.

Hablamos de la puesta en el aire, los hechos y que tras ese primer informe, volvía al Maral 39 a reconstruir lo sucedido y hablar con más testigos.

A medida que se conocía la noticia impactaba en todos los ámbitos. Es que Olmedo estaba en su mejor momento y nadie entendía la razón de ‘haberse matado’.

Tras ese relato en imagen y sonido, se coordinaron próximas salidas con horario de emisión. Todo terminó a las 23 hs.

De regreso al lugar del ‘suicidio’ comenzamos una investigación con notas de los testigos. Una vecina nos narra lo que había escuchado…’Agarrame de la mano..agarrame del pie’.  Un segundo relato, refiere la misma escena con desesperación ante la pérdida del equilibrio. Tras observar el balcón de acrílico que tiene una estructura de aluminio, entiendo que Alberto Olmedo ‘estaba a caballito del mismo y perdió el equilibrio’. ‘No se  mató’ me dije, ‘se cayó’, y tras hablar con Alejandro y Oscar, nos fuimos a la Comisaría 1ª a contactar al Juez que investigaba lo ocurrido.

La casualidad hizo que nos encontráramos con el Dr. Pedro Federico Hooft, a quien conocía de anteriores coberturas y diálogos sobre ‘Filosofía del Derecho’ , ya que el Magistrado escribía en una publicación jurídica dirigida por el Dr. Eduardo Tinat de La Plata, que yo leía con frecuencia.

Le presenté mi inquietud de lo observado y le fundamenté el porqué estaría ‘a caballito’ del balcón. Mi intranquilidad se tradujo en una nota donde el Juez adelantó que se investigaba que ‘Olmedo murió en forma accidental y no se habría quitado la vida’. Desde entonces, todos los medios nacionales, cambiaron sus titulares. ‘Olmedo no se había matado. Murió accidentalmente’, tras el segundo informe por Canal 13. La noticia trascendió con más fuerza, ya que ‘no se había suicidado’.

En tanto, este segundo relato, minutos más tarde salía por LT33 la regional líder de Nueve de Julio.

En oportunidad de estar en Nueva York, establezco amistad con un colombiano. Cierto día Natán Barsztyc me refiere que los balcones de aluminio son escogidos para guardar en su interior objetos que se quieren ocultar ya que el aluminio no se cierra en su totalidad. También se elegían a los macetones para colocarlos abajo, ya que su gran peso dificultaba su desplazamiento. Esas fueron las consideraciones formuladas al Dr. Pedro Hooft, ya que el ‘caso Olmedo’ estaría en esas probabilidades.

A Nancy Herrera a quien conocía de un congreso de periodistas en La Plata, anterior a Olmedo y visité en su casa junto a su familia, nunca más la ví. Había prometido llamarme.

Al recordar la fecha de este sábado, me vino a la memoria, aquel hecho de hace 28 años, y también que ese día moría en Mar del Plata, de un infarto, tras el robo de su auto, José Héctor Tinetti – médico oriundo de Nueve de Julio -, el padre de Gustavo, mi homónimo…Era amigo íntimo de una de las mellizas Legrand.

Historias de vida que me surgen al revisar mi ‘casillero’ mental ante cada fecha. Esta me gustó compartirla. No me pregunten por que.

Gustavo Tinetti

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas noticias