jueves, octubre 28, 2021

Una Lucha de Modelos

Hay quienes quieren negarle a la política la necesaria dosis de confrontación, que en el marco de las ideas, siempre debe ser bienvenida y fortalecida en la construcción de nuevos paradigmas, en este caso del siglo XXl, sobre los modelos de construcción político, económico y social, que nos proponemos los argentinos. Esa pugna que a lo largo de la historia enfrentó a los pueblos  con las oligarquías, el federalismo y el unitarismo portuario, la soberanía nacional frente a la sumisión a poderes extranjeros, al país agro exportador y el país industrializado, la historia oficial mitrista y el revisionismo histórico, fue determinando largos períodos de conciencia colectiva en el seno del pueblo, que forjaron  por etapas, diferentes modelos culturales.Jorge Rachid

En esta etapa electoral, después de un proceso de 12 años de recuperación identitaria, de ampliación de derechos, de expansión del trabajo, de la ampliación de la seguridad social, de la investigación y el desarrollo como herramientas centrales hacia el mundo del conocimiento, el empuje industrialista, la integración de la Patria Grande, la diversificación de los mercados, de poner la economía y sus intrumentos al servicio de los intereses del pueblo, desplazando al Dios Mercado y los grupos concentrados de poder económico, sosteniendo la demanda o sea el consumo, como eje de acumulación económico financiera, es indudable que nos enfrentamos dos modelos diferentes, contrapuestos, antagónicos, donde se eliminan los caminos facilistas que intentan recorrer la ancha avenida del medio, como expresión del “no compromiso”, “del consenso”, “de la unidad nacional”, como si la misma no fuese impuesta, una y otra vez en la historia, bajo el silencio de la paz de los cementerios, o bajo la influencia nefasta  del “discurso único”, al amparo de la globalización y la modernidad, es decir sumisión al neoliberalismo dominante, en cada etapa.

Como decía Perón, ya estamos vacunados por los imperios a lo largo de la historia, por lo cual convocaba a que actúen los anticuerpos, bajo la frase: “cuando los pueblos agotan su paciencia, hacen tronar el escarmiento”. Eso pasó en cada etapa en que fueron avasallados sus derechos, bajo las dictaduras militares, la represión, la expropiación de bienes y dinero, el pueblo dijo basta y salió a la calle a defender su vida y sus intereses conculcados. Ahora en etapa  democrática, después de 30 años de preservarla, estamos  ante un escenario que nos ofrece, por primera vez una clara opción de modelos de construcción política, votaremos no por una persona, no por un partido, no por gustos y empatías personales, ni por encantadores de víboras, candidatos marketineros, o construídos bajo la batuta de los nuevos gurúes mediáticos, asesores de imagen y conductores de campañas, traídos de experiencias ajenas.

Votaremos hacia adelante, por la profundización de estos 12 años de crecimiento e inclusión social, o lo haremos por las variables macro económicas que privilegian lo financiero a las necesidades del pueblo argentino.

Que estamos lejos del mundo, que no tenemos respaldo del FMI y el Banco Mundial, que estamos fuera de occidente, que no somos serios,  y debemos ser previsibles, decirle no al populismo ( peyorativo de lo popular), son algunas de las frases desgranadas por los grupos de poder desplazados en la década, que intentan reinstalar un modelo de sumisión y dependencia. Son los que creen en que existe una sola clase de hombres: “los que especulan”, son aquellos que intentan recuperar posiciones de la mano de la embajada de EEUU, que hacen giras proselitistas por Europa, para granjearse el favor de los poderosos del mundo, los que son capaces de apoyar todas las aventuras golpistas en América latina, los que aplauden los procesos de ajustes europeos de los partidos conservadores y social demócratas, hoy a la izquierda del neoliberalismo, los que se integran a la Tercera Vía inglesa de Guidens, de un laborismo desteñido.

Esos nos proponen un modelo colonial, de  economía primarizada, de vacas gordas y peones flacos, de exportaciones de comodities a granel y desocupación plena, de apertura de la economía, paliando las crisis de otros países, generando exclusión social e industrias cerradas en nuestro país, son los mismos que intentan pagar y ser  instrumentos de los Fondos Buitres. Son “ellos”, los mismos de ayer, de la crisis de hace un rato en la historia, del 2001 de dolor y sofocación, de llanto y desesperación, son “ellos” los que enarbolan cantos de sirena, sobre lo “politicamente correcto”, que siempre está en contramano de las expectativas populares.

Nosotros no somos los dueños dela verdad, pero intentamos una búsqueda menos cómoda, que las verdades reveladas en otros lados, que nos vienen envasadas, somos los que enfrentamos los conflictos, los resolvemos, a veces bien a veces mal, pero no los negamos, le ponemos el cuerpo con los oídos abiertos a la voz del pueblo, cada vez que nos decidimos lo hicimos siempre a favor de la inclusión social y los derechos humanos, siempre afianzando los intereses nacionales empresarios y trabajadores, aún con errores pero con esa vocación que nos permitió preservar el trabajo como ordenador social y eje de acumulación económica de la seguridad social, que permitió cubrir al 99% de los argentinos en condiciones previsionales. Eso que critican los del otro modelo al amparo de “achicar el déficit  fiscal”, o “tener un dólar competitivo”, o “libertad de los mercados”, o “abrir la economía”, o “eliminar los subsidios”, o “terminar con los planes”, entre tantas otras fórmulas disgregadas, filtradas , enlazadas  de un discurso que no define, sino que canta al oído de los poderosos  grupos hegemónicos de poder que quieren acabar con los populismos en América Latina, en este posicionamiento del UNASUR y la CELAC, que han alterado los planes imperiales, de consolidar “su patio trasero”.

Eso se acabó, no habrá marcha atrás en la política, porque un nuevo paradigma se ha instalado en la conciencia colectiva del pueblo, ha sido tomado por las jóvenes  generaciones, es llevado adelante con banderas utópicas y esperanzadoras de un nuevo modelo social solidario del siglo XXl, de un peronismo vigente que ha permitido afianzar el movimiento nacional, popular, latinoamericano y emancipador  que Néstor y Cristina encabezaron desde el 2003, consolidando un proyecto de país que acaricia los mejor de nuestros sueños postergados, que nos hace vivir con plenitud el otoño militante, que nos da vida en los ojos de nuestro niños escolarizados y comidos, en los trabajadores  integrados, con empresarios con ganancias que no evaden ni fugan capitales, con I+D científico tecnológico, con soberanía en los nuevos mercados de intercambio comercial, sin tapujos ideológicos, ni divisiones del mundo de otros  intereses que no sean los nuestros, nacionales  y latinoamericanos, recuperando memoria, verdad y justicia  es decir jerarquizando nuestra historia, posicionando nuestro pueblo y construyendo soberanía nacional.

*Médico, docente, especialista en Medicina del Trabajo y Seguridad Social-Escritor

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