Comienza la segunda quincena de vacaciones de enero

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Vacacionar es permitirse 'estar vació' de actividades y compromisos

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Comienza la segunda quincena de enero en este período de descanso para cientos de miles de personas que eligen los más variados puntos geográficos para el relax y sin horarios.

Al respecto es de recordar – toda vez que muchos siguen ‘enchufados’ en su rutina diaria y no se permiten el disfrute – que la palabra vacaciones deriva del vocablo latino Vacatio, que significa “tiempo de vaciamiento”. Así, el sentido más profundo de este receso es para vaciarse de horarios fijos, rutinas, obligaciones, compromisos.

El sentido que se la dado a la denominación es la del ‘vacío existencial’ que suele surgir la necesidad impetuosa de huir, de “hacer algo”, de escapar antes de explorar en las preguntas “¿para qué vivo?”, “¿estoy haciendo las cosas bien?”, “¿mi vida es como yo deseo?”. En muchas ocasiones, este vacío existencial, es un camino directo a la enfermedad, al aislamiento, las conductas riesgosas (consumo excesivo de sustancias, relaciones peligrosas, atracones que llenan el vacío con comida), hiperactividad o, por el contrario, depresión.

Ahora bien, hay un ‘vacío fértil’ que genera endorfinas y resulta acogedor, a diferencia del vacío existencial que aumenta la producción de adrenalina y cortisol (corticoides internos) y puede hacerse insoportable. Mientras el primero aumenta la sensación de placer, relajación y armonía, el segundo lleva a la tensión continua, la necesidad de estar siempre haciendo o siguiendo algo: una búsqueda insaciable de una quimera que incluso puede no estar definida.

Aunque a simple vista la tendencia a llenar el vacío existencial parece ser el único modo de vivir, lo cierto es que se trata de la forma más segura de vivir enfermo.
Sin embargo, el concepto de “vacío” puede tener más de un significado. La filosofía china considera el vacío como “hacer nada”, detenerse, mirar, respirar hondamente, ser parte del mundo, espectadores en vez de protagonistas. Un vacío fértil, creativo. Lleno de silencio y contemplación, lo que permite una unión íntima con la naturaleza y con uno mismo, en un tiempo concreto, “aquí y ahora”, ese vital tiempo presente.

Los filósofos occidentales, por su parte, hablan del vacío existencial. Es aquel en el cual surge la angustia de no tener un horizonte, un proyecto; aparecen las emociones negativas producto de no encontrarle sentido a la vida. La mirada es claramente diferente.

El vacío fértil puede ofrecer puntos de vista y experiencias nuevos, emociones sorprendentes. No hay obligación de hacer algo para llenarlo; se trata simplemente de convivir con lo que nos rodea, abrir la mente, estar en armonía.

En vacaciones nadie piensa en ese vació – existencial o fértil – ya que tratan de pasar el período de ‘hacer nada’ de la manera que mejor les plazca, sin profundizar en ese sentido del descanso.