miércoles, septiembre 22, 2021

Los cambios en la economía mundial

El presente es continuidad del trabajo anterior y ratificamos las tendencias señaladas. El cambio de la política monetaria de los Estados Unidos y sus efectos sobre los países emergentes, han continuado e incluso profundizado su curso. La Reserva Federal, a sólo 42 días del primer recorte parcial de estímulos monetarios, anunció una segunda disminución similar a la anterior.

A partir de la suba en la tasa de interés a largo plazo de EE.UU., los cambios se efectivizaron en variables claves de las relaciones económicas internacionales: la tasa de interés internacional, la dirección de los flujos de capital, el valor relativo de las monedas y el precio de los commodities.

A fin de contrarrestar algunos efectos de las tendencias señaladas: los países emergentes adoptaron políticas de subas de las tasas de interés locales, controles al flujo de capitales y utilización de su alto nivel de reservas.

Los movimientos predominantes y las políticas implementadas han repercutido en dos indicadores extremadamente sensibles que marcan el ritmo de las decisiones de los operadores económicos locales e internacionales: riesgo país y tasa de variación del PBI.

En resumen, los países que hasta ayer habían impulsado el crecimiento mundial, hoy son responsables de su deterioro, lo que indica serios problemas estructurales no corregidos. Y con una prevención adicional, la repercusión que tendrá sobre estos países seleccionados y otros, la desaceleración de China, que detentó una tasa de crecimiento de dos dígitos en forma continua a través de 3 décadas.

Aquella tasa que explicaba 1/3 de la variación del PBI mundial, en los años 2013-14 se reduce al 7,7 % a raíz de la disminución de 10 puntos en su altísimo nivel de inversión.

Una economía con aquellas características se había convertido en el principal demandante de commodities y a la  vez principal importador de la producción de los países emergentes. Sin embargo, debió desacelerar su economía por dos razones. Por un lado, el notable ritmo de crecimiento puso en tensión toda su infraestructura, en particular, la financiera. Por el otro, su propia altísima demanda empujaba al alza el precio de los commodities, ya muy altos debido a su utilización como instrumento especulativo. Una combinación perversa que estaba afectando seriamente su competitividad internacional.

Todos estos cambios en la economía de los países emergentes y en la gran mancha de países que siguen similares tendencias, la hemos sintetizado en los movimientos de las tasas de interés internacional, el reflujo de capitales, la depreciación de las monedas de esos países y la caída en los precios de los commodities, que fueron respondidos con políticas orientadas hacia un aumento de los tipos de interés locales y el uso y controles sobre las reservas. El juego de movimientos exógenos y las respuestas locales, produjo incrementos en las tasas de riesgo-país y deterioro de las economías reflejado en caídas del PBI.

Los mercados emergentes ya se habían convertido casi en la mitad de la economía mundial. Si todo lo referido en párrafo anterior se produce en esos países con la sola insinuación de que habrá cambios, debemos preguntarnos qué pasará a la hora de efectivizar estas medidas y más aún en condiciones de su probable aceleración.

En ese sentido debemos tener presente dos aspectos críticos. Que el centro de atención de la política económica estadounidense está puesto en la problemática económica y  social de sus habitantes. Los efectos que los cambios de sus políticas puedan causar en el resto del mundo se encuentran en un plano secundario. Por otra parte, las políticas económicas convencionales, no sólo no alcanzan sino que pueden contribuir a reforzar las tendencias negativas. Se requerirá profundidad y audacia para enfrentar el problema.

En el caso de Argentina, los efectos tienen una doble vía: los impactos directos del cambio en la política monetaria estadounidense y los que derivan de manera indirecta por vía de Brasil y China que representan el “corazón” del grupo de emergentes. Aquí juega el papel que venía desempeñando este grupo de países como tractor de la economía mundial y de la economía argentina en particular.

En primer lugar, revisaremos los efectos directos sobre Argentina, a través de los mismos cartabones con que analizamos el impacto de los cambios sobre los países emergentes.

Esos efectos son más limitados que en los países emergentes debido a la auto-exclusión que realiza Argentina respecto al mundo financiero internacional y que representó un punto central de su anterior estrategia económica. Esto es visible en su política respecto al crédito internacional, donde se ha instrumentado una estrategia de “desendeudamiento” respecto al crédito externo, a partir del pago de las amortizaciones con las reservas de divisas.

Tampoco en Argentina se ha sobre-endeudado el sistema financiero público y privado y las empresas del sector privado, por lo que, cambios en la tasa de interés internacional, el punto de arranque de los efectos  sobre los países emergentes, tienen, en el caso de Argentina un impacto más moderado.

Sin embargo, los altibajos en Argentina tienen fundamento en tendencias que van más allá de un cambio en la política monetaria estadounidense.

A estos efectos directos que influyen de manera limitada, debemos agregar los que se producen por vías laterales. Argentina está muy condicionada por su intercambio comercial con países emergentes que reciben el impacto pleno de los actuales procesos de cambio de la economía mundial. En el año 2013, las exportaciones a Brasil, resto de América Latina, China, India y Sudeste Asiático, países y áreas afectados por el fenómeno en estudio, representaron el 55,5 % del total de las ventas al exterior.

Sin duda que dentro de esta área el principal destino por países es Brasil que detenta, por sí mismo, el 21,6 % del total de las exportaciones desde Argentina. Y las condiciones mundiales impactan de lleno sobre ese país, en particular, a través de la salida de divisas que debió ser contrarrestada con devaluación, elevación de las tasas de interés y ajuste fiscal.

Tanto el problema originario como los instrumentos utilizados para limitar sus efectos, tienen impacto negativo sobre el nivel de actividad de ese país. En particular sobre la demanda industrial y de manera específica en el mercado automotriz.

Esto pone un llamado de atención sobre el impacto indirecto de las actuales condiciones internacionales que afectan a Argentina por vía de nuestros socios comerciales, y la particular consideración de “socio estratégico” en el caso de Brasil que ha creado un problema estructural adicional: la “brasildependencia” que desde los ´90 se ha venido acentuando y focalizando en determinados rubros.

La desaceleración del crecimiento en ambos países se potencia mutuamente, y comenzará a afectar las exportaciones de Argentina: “Si Brasil estornuda, Argentina se agarra una neumonía” (Pta. Directorio General Motors Arg. – Ámbito Financiero 27-08-2013).

La alternativa de reemplazar el destino de las exportaciones incrementando las que se dirigen hacia EE.UU., una economía ahora recuperada y dinámica, tiene fuertes limitaciones. Debemos tener en cuenta el nivel histórico de ventas a ese país. En el año 2013 las exportaciones a la zona del NAFTA (incluye a EE.UU., México y Canadá) sólo representó un 6,9 % del total.

No por todo esto, incluido nuestros propios problemas, la cuestión se convierte en dramática. Sin embargo, el cambio de las condiciones internacionales requiere una adecuación a ellas a partir del giro en 180º de la política monetaria estadounidense.

Y la Reserva Federal no volverá atrás en las medidas a no ser por una eventual y profunda recesión cuya perspectiva no está a la vista. Incluso a pesar de los continuos llamados del FMI a evitar el impacto sobre los países emergentes.

Tomar conciencia del significado de estos cambios implica, en primer lugar, revisar el diagnóstico. Deberán incorporarse una idea clara acerca de la incidencia y el papel que han estado cumpliendo los estímulos externos en el periodo de alto crecimiento de Argentina y los efectos negativos de su reversión debido a la eliminación de los estímulos monetarios de EE.UU., el fin del súper-ciclo de commodities y la situación de China, que al estar profundamente interrelacionados potencian sus efectos sobre los países emergentes y de manera indirecta sobre Argentina

Y sobre este diagnóstico, instrumentar políticas específicas para contrarrestar los efectos negativos, generar estímulos alternativos de reemplazo y compatibilizarlos en una estrategia global. Sin embargo, aún no se visualizan medidas que cumplan, de manera integral, con esos requisitos.

*Análisis del Consejo profesional en Ciencias Económicas

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