Domingo enorme: Juan XXIII y Juan Pablo II ya son santos

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El acto contó con un trozo de piel de Angelo Roncalli y una ampolla de sangre de Karol Wojtyla como reliquias

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El corazón de la Iglesia católica vive con gran fervor el ‘día de los cuatro Papas’: en una jornada que quedará para siempre en la historia, Francisco canonizó a Juan XXIII y a Juan Pablo II ante Benedicto XVI.

La emoción traspasó fronteras y llegó a 2.000 millones de personas en el mundo que por televisión en “vivo” estuvieron en la Plaza de San Pedro durante toda la ceremonia.

Es, sin duda, uno de los domingos más importantes para la Iglesia católica. Y la emoción se hace indescriptible. No obstante, si hay dos Papas especialmente queridos y populares, ellos son Juan XXIII y Juan Pablo II, pero además han hecho aportes perdurables a la historia de los dos milenios que tiene la Iglesia Católica.

Pasarán muchos años o décadas para que un acontecimiento similar se repita.

Asistieron cientos de miles de personas -se habla, incluso, de más de millón-, entre quienes se cuentan más de 90 delegaciones de todo el mundo, incluidos jefes de Estado y de Gobierno.

El alcance del evento fue tal que es imposible saber, ni siquiera por aproximación, cuántas personas estuvieron  este domingo en Roma para asistir a la doble canonización. “Muchas, muchísimas. Todos son bienvenidos”, es la suerte de respuesta de Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, cuando los periodistas le preguntaron al respecto.

Si sabe que concurrieron 150 cardenales más de 1.000 obispos y unos 6.000 sacerdotes. Acontecimiento único en lo que va del Siglo XXI para los Católicos.

La doble canonización es histórica, lo que se refleja en el hecho de que fue también la más mediática hasta la fecha. Y el suceso estuvo en lo más alto. Reunió en la plaza de San Pedro, epicentro del mundo católico, a dos Pontífices vivos –Benedicto XVI y Francisco– y otros dos santos –Juan XXIII y Juan Pablo II. Jamás había ocurrido un hecho tan fuerte para fe y marcadamente trascendente.

Los milagros de Juan Pablo II

Karol Wojtyla fue beatificado el 1 de mayo de 2011, tras aprobarse un primer milagro con la firma del ahora Papa emérito Benedicto XVI. En aquella ocasión, se trató de la curación, dos meses después de su muerte, de la monja francesa Marie Simon Pierre, que padecía desde 2001 la enfermedad de Parkinson, la misma que sufrió Juan Pablo II en sus últimos años.

El milagro que ha permitido la canonización de Juan Pablo II es el de Floribeth Mora, una mujer costarricense de 50 años que se curó, sin una explicación científica, de un aneurisma cerebral irreversible. En abril de 2011 los médicos le diagnosticaron esta enfermedad que ponía en peligro su vida. En mayo, siguió por televisión la beatificación de Juan Pablo II y al día siguiente escuchó una voz en su dormitorio que le decía: «levántate». Meses más tarde los doctores confirmaron la cura de la paciente.

Y el de Juan XXIII

Por su parte, Juan XXIII fue beatificado por Juan Pablo II en septiembre de 2000, durante el Jubileo, en la misma celebración de la beatificación de Pío IX. En aquella ocasión, el milagro aprobado para su beatificación fue la curación de sor Caterina Capitani en 1966.

El Papa Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II y murió mientras el Concilio seguía su curso, muchos obispos propusieron proclamar al Papa bueno santo por aclamación, pero su sucesor, Pablo VI, prefirió seguir las vías canónicas.

Mientras millones de personas de todo el mundo seguían lo ocurrido en la Plaza de San Pedro, en Buenos Aires, una pantalla gigante ubicada en la Plaza Vaticano frente al Teatro Colón permitió que se siguiera el hecho en directo.

En su corta y concreta homilía el Papa Francisco, invitó a los católicos a tener fe sin ver, recordando a Tomás que dudó de la resurrección de Jesús, y Éste días después se le presentó y mostró las heridas.

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