viernes, septiembre 17, 2021

Desprestigiar a las instituciones desde la política no es buen ejemplo

Recientes episodios pusieron en la mira a Junín.
El pueblo se movilizó por ausencia de políticas de seguridad interna. Lo hizo dos veces en tres días.  Observaba los sucesos desde hace un año sin respuestas concretas y elevó su voz.
Una masa de vecinos lo adelantó a fines de febrero y el jueves 7 se desplazó con cacerolas. Su particular sonido le decían “Intendente Mario Meoni corrija el rumbo en materia de seguridad”  “Fije una postura y aplíquela” “Estamos cansados de tantos episodios que nos pone en peligro”. Es más, el lema de las pancartas era “Señor Intendente Despierte”. Ese fue el mensaje.
El silencio del Jefe Comunal de ese distrito fue la respuesta a la marcha.
En la madrugada y noche del domingo último, la advertencia de 72 horas antes, se cumplió. Una bala asesina hizo detonar la pueblada. Tristemente, con desborde que desmerecieron el reclamo pacífico y democrático del pueblo. El vandalismo se apoderó  de las calles y desnaturalizó el clamor de fondo, de la población.
La culpa es del Gobierno Nacional, que no mandó Gendarmería fue la respuesta de la máxima autoridad política. Es más, Mario Meoni, recordó que hace unos días  elevó una carta a la Ministra Garré solicitando la presencia de esa fuerza. La otra referencia que hizo,  fue que los desmanes ocurrieron porque se politizó. Es decir, la responsabilidad es del afuera. Internamente para el Jefe Comunal, nada hay que corregir. Si no es de la Justicia que libera detenidos rápidamente, lo es de los policías que no actúan. Su política “es perfecta”.
Lo ocurrido en Junín, es una muestra más de muchos episodios del gran Buenos Aires y otras localizaciones del país. Nadie convocó a  Gendarmería. Las fuerzas del orden, con su capacidad y disciplina operativa actuaron y volvió la calma.
El mensaje de – víctima – del Intendente pone al descubierto una lectura política poco feliz.
Solicitar a una fuerza especial y federal, echa  por tierra la capacidad operativa de los efectivos bonaerenses, que además, dentro de su jurisdicción están a su mando. Tácitamente,  considera poco apta para la tarea, a la Policía Bonaerense, por ello pide ayuda. Desconoce la operatividad, formación y cualidades que “un ejército” de hombres de una institución con amplia trayectoria y formación elevada desde hace años, y que posee solvencia.
Meoni, por politizar un episodio, anunciado y advertido por las redes sociales de su propia población – muchos de ellos lo votaron – no da un buen  ejemplo, porque sin querer  o con total  intencionalidad,  desprestigia a la Policía de la provincia y pone al descubierto su poca capacidad de mando para conducir en la emergencia.
Cuando un Jefe Comunal sin política y planificación en seguridad, actúa a demanda, corre el riego en la improvisación  de desprestigiar a instituciones valiosas de la sociedad sin medir que en su jurisdicción responden a la máxima autoridad, en este caso, a él mismo, artífice de su propia torpeza… Mario Meoni, sigue  sin despertar.
Junín Incendio patriullero

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