Hace 200 años la batalla de Salta puso freno a los españoles y se empezó a consolidar la Independencia

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Permitió al Gobierno de entonces controlar el Alto Perú

Con el Feriado Nacional de hoy se recuerda la batalla de Salta, enfrentamiento armado de las tropas nacionales con el ejército español, que se libró hace 2900 años, un 20 de febrero de 1813.

El combate fue al norte de la ciudad de salta en los denominados Campos Castañares. Fue parte de la tarea del ejército en la Guerra por la Independencia. El Ejército del Norte estaba al mando de Manuel Belgrano y de Eustaquio Díaz Vélez, quienes derrotaron en poco tiempo dos veces a Juan Pío Tristán, jefe de las tropas realistas. La primera fue la Batalla de Tucumán.

La batalla de Salta fue la lid en que por primera vez flameó la enseña patria en una acción de guerra y resultó una nueva e importante victoria para los revolucionarios. Como consecuencia de este triunfo los ejércitos realistas fueron detenidos en su avance hacia el sur y estas tierras nunca más pudieron ser recuperadas

La rendición incondicional de los españoles garantizó el control del gobierno rioplatense sobre buena parte de los territorios del antiguo  Virreinato del Río de la Plata y además aseguró a los patriotas recuperar – provisoriamente -el control del Alto Perú.

Como consecuencia del triunfo patriota en la batalla de Salta, los españoles tuvieron 480 muertos, 114 heridos y 2.786 hombres que se rindieron al día siguiente, entregando 2.188 fusiles, 200 espadas, pistolas, carabinas, 10 cañones, todo el parque de guerra y tres banderas reales. Entre los prisioneros figuraron diecisiete jefes y oficiales realistas.

La generosidad de Belgrano, que abrazó a Tristán y lo dispensó de entregar sus símbolos de mando —los unía una estrecha amistad personal; habían sido condiscípulos en la Universidad de Salamanca,  convivido en Madrid y amado allí a la misma mujer—, atraería sorpresa en Buenos Aires, pero la resonante victoria silenció las críticas y le granjeó un premio de 40.000 pesos dispuesto por la Asamblea. Belgrano declinaría recibirlo, disponiendo que el dinero se destinara a crear escuelas en Tucumán, Salta, Jujuy y Tarija, y  el libramiento de los fondos sería una deuda histórica durante 185 años, hasta que en 1998 finalmente se equipó en Tarija la última destinataria de los mismos.

Los prisioneros realistas, entre ellos el mismo Tristán, fueron puestos en libertad luego de jurar que no volverían a tomar las armas contra la revolución americana, sin embargo el arzobispo de   Charcas y el obispo de La Paz, los eximieron de su juramento declarando que Dios no consideraba válidos los tratados hechos con los insurgentes a quienes se consideraba herejes.

. Belgrano dispuso se enterraran los 480 caídos realistas y los 103 independentistas en una fosa común. Allí ubicó una cruz de madera con la leyenda: “Vencedores y vencidos en Salta, 20 de febrero de 1813”.