Demandaron al Colegio “Los Ceibos” por lesiones graves a un alumno

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Lo hizo la familia de un menor de 9 años que tras ser golpeado por otro de 12 sufrió lesiones graves y sigue acosado


El Colegio “Los Ceibos” de 9 de Julio, fue demandado por los padres de un ex –alumno que dejó el establecimiento tras ser golpeado por otro compañero de mayor edad y un curso superior. La causa tramita por ante los Tribunales de Mercedes. Las actuaciones civiles son: “ENRIOTTI, ANDREA VERONICA c/COLEGIO LOS CEIBOS y OTRO s/DAÑOS Y PERJUICIOS” Expte.77639, ante el Juzgado Civil y Comercial nº4. La aseguradora citada en garantía es Sancor Seguros.

Si bien toma ahora estado público, el hecho ocurrió el 14 de abril de 2010, cuando un alumno de 10 años (rubio, alto y ojos celestes) era acosado constantemente por varios de sus compañeros por lo que se  conoce como  “bullying”, es decir,  abuso de poder entre iguales, hasta el mal trato y la agresión.

El menor tras ser golpeado salvajemente por el mayor – mientras dialogaba con otros – fue tomado de atrás, lo dieron vuelta y le pegaron tal trompada que le rompieron el tabique nasal – tuvo fracturas y un nervio del rostro quedó con tal sensibilidad que le afecta el funcionamiento de músculos de la masticación y cara. Sin ambulancia fue trasladado a la Clínica Independencia. El profesional médico – Buffoni – lo atiende. Hace las curaciones. El cuadro presenta: coagulo en el nervio infraorbitario, pérdida total de sensibilidad, hormigueo, neuralgias, fractura de la pirámide nasal con desviación de tabique. Más tarde es operado en Junín.  Falta ahora una reparadora. Ni el médico ni la Clínica impulsaron la denuncia ante un hecho de lesiones graves y/o gravísimas, dijeron los padres.

Alarmada, corre al centro médico, en primer lugar la Directora, Claudia Vera.  Momentos después llega la representante legal, Andrea Ramírez de Sarnícola.

Tras el episodio, el alumno (nieto de una tradicional familia con campo en Neild por parte paterna) dejó “Los Ceibos” y pasó a otro colegio.

Los padres, que habían decidido mantener en reserva el caso para preservar al hijo, decidieron darlo a conocer toda vez que un grupo allegado a aquel agresor – que tenía el beneplácito de varios compañeros – lo siguen acosando constantemente, donde quiera que se encuentre a lo largo de este tiempo. El día 3 de octubre pasado, mientras el menor estaba con otros amigos jugando en Plaza Italia se acercan unos chicos, todos identificados como Promo 2012 del Colegio Los Ceibos, y lo comienzan a agredir, al tiempo que algunos le dicen entre otras cosas:  “rubio como te quedó la nariz…torcida? ..JUSTIN…”. La madre relata que todas estas agresiones comenzaron luego de la golpiza que recibe su hijo en Los Ceibos. Y hay más. El pasado viernes 2, la dueña de un kiosco ubicado en Avda. Mitre casi Antonio Aita, debió darle protección al acosado, cuando era perseguido por esos maltratadores que ante la impotencia por no lograr el objetivo, le robaron golosinas y le rompieron objetos del negocio. El episodio está en manos de la Justicia.

Una investigación realizada en escuelas públicas sobre la agresión y mal trato entre pares,  revela que los mayores índices de acoso escolar se dan en niños de entre 9 y 12 años. También se desprende que las niñas “utilizan métodos más indirectos y sutiles” que los varones. El estudio  advierten que el fenómeno puede ser más grave en ciudades chicas y proponen planes de alerta e intervención temprana, para evitar consecuencias en la adolescencia y/o adultez. Este fenómeno,  es de difícil detección y genera efectos nocivos en un alto porcentaje de alumnos.

Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin limitación de edad.

Denominado también el fenómeno como  “La intimidación entre los niños en edad escolar”, permite determinar que los niños de entre 9 y 13 años constituyen “la población más vulnerable a sufrir prácticas intimidatorias de sus compañeros, o de ejercerlas en calidad de agresor”. Los investigadores advierten también que la presión y acoso que sufren los niños puede ser mayor y más perjudicial en las ciudades pequeñas, dado que “no existe la posibilidad del anonimato, y por lo tanto no hay escapatoria”.

Otra definición sobre el acoso escolar, (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar, matoneo escolar o por su término inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia, siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.

Una docente consultada por Cadena Nueve, que prefirió no ser nombrada,  expresó que “Es un fenómeno que hay que empezar a tratar y a trabajarlo de manera seria y profunda, ya que es más graves de lo que aparenta por las consecuencias que el problema le acarrea al menor en su vida de relación en el tiempo”.  La misma docente acotó, “hace unos años, la Escuela N° 1 vivió un caso de conflicto con un menor que además de acosar y agredir a sus pares lo hizo extensivo a los docentes”.

Es más, los establecimientos educativos tienen en sus secretarías un informe elevado desde la cartera educativa a los fines de tratar la problemática.

A la familia del menor le llamó la atención que ni las autoridades del Colegio “Los Ceibos”, ni el centro médico donde fue asistido,  no se  hiciera -dado el tenor de las lesiones recibidas en aquel momento y  la gravedad del hecho y las características de los daños sufridos por la víctima – la denuncia de oficio. Ahora impulsan ellos una investigación e imputación penal, con el asesoramiento del Dr. Ariel Marini.

Los hechos comienzan a tener otro tenor, ya sea, legal, social o educativo. Lo cierto es que, “el rubio” no es el único caso de   “bullying” en un colegio y la problemática requiere de la comunidad educativa un abordaje integral e inmediato, ya que se evitarán males mayores.