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Padres de la Escuela 501 piden un nuevo edificio y reclaman mejoras urgentes en la sede actual

A siete meses del inicio del reclamo, las familias de la Escuela de Educación Especial N° 501 “Gabriela Mistral” lograron que el pedido formal para la construcción de un nuevo establecimiento sea presentado ante la Provincia. Mientras esperan avances, reclaman una auditoría y obras urgentes en el edificio actual

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La comunidad educativa de la Escuela de Educación Especial N° 501 “Gabriela Mistral” sostiene desde hace siete meses una demanda que busca una solución de fondo para las condiciones edilicias del establecimiento: la construcción de un nuevo edificio.

Diego Pittatori, integrante del grupo de padres que impulsa el reclamo, habló en “Despertate”, por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV, donde repasó el camino recorrido y los próximos pasos que deberán concretarse para avanzar con el proyecto.

“Esta semana se cumplen siete meses de que arrancamos esta movida por la escuela, por una nueva Escuela 501”, explicó Pittatori, quien remarcó que el reclamo parte de una premisa central: “No tenemos opción”.

Según explicó, la Escuela 501 constituye una institución indispensable para numerosas familias, no solamente de Nueve de Julio sino también de otras localidades cuyos alumnos concurren al establecimiento.

El pedido de un nuevo edificio ya fue presentado ante la Provincia

Uno de los principales avances alcanzados en los últimos días fue la presentación formal de la documentación que fundamenta la necesidad de construir una nueva escuela.

Pittatori destacó que, luego de distintos encuentros con autoridades municipales, integrantes del Consejo Escolar, concejales y representantes provinciales, se logró reunir a los distintos actores en una misma mesa de trabajo.

En ese marco, la intendenta María José Gentile viajó a La Plata y entregó la carpeta con la documentación y las pruebas que fundamentan el pedido de un nuevo edificio.

“Nos costó siete meses lograrlo, pero hoy está presentado”, señaló Pittatori.

A partir de ahora, sostuvo, comienza una nueva etapa: esperar que el proyecto avance dentro de los organismos correspondientes.

El próximo paso será determinar el terreno donde podría construirse el nuevo establecimiento. Para los padres, esa ubicación deberá contemplar la accesibilidad, los servicios y la cercanía con la comunidad educativa, evitando que las familias deban recurrir a varios transportes para llegar hasta la escuela.

Un edificio que, según los padres, ya no responde a las necesidades

La demanda por una nueva construcción no se limita a una cuestión de comodidad. Los padres consideran que el edificio actual presenta problemas estructurales y funcionales que no pueden solucionarse solamente con reparaciones.

Entre las dificultades mencionadas aparecen la falta de un espacio propio y adecuado al aire libre para recreación, las limitaciones de los patios internos, la imposibilidad de desarrollar determinados talleres y las dificultades que genera que algunos alumnos deban utilizar espacios prestados en otros establecimientos.

Pittatori también señaló que existen situaciones vinculadas con la accesibilidad que resultan especialmente preocupantes.

“Hay un taller en un segundo piso cuando hay chicos que no pueden subir”, ejemplificó.

A esto se suman otras deficiencias que, de acuerdo con los padres, requieren una respuesta inmediata: puertas y vidrios que representan riesgos, ventanas que no pueden abrirse, dificultades en los baños y distintos problemas de mantenimiento.

Una auditoría para determinar qué obras son prioritarias

Mientras se aguarda el avance del proyecto de un nuevo edificio, los padres plantearon la necesidad de realizar una auditoría integral de la escuela actual.

El objetivo es elaborar un listado de las principales necesidades y establecer prioridades, con una evaluación técnica que permita determinar cuánto costaría realizar las obras indispensables para garantizar el funcionamiento del establecimiento durante el período de transición.

“Tenemos que lograr que la escuela tenga un maquillaje”, explicó Pittatori, en referencia a aquellas reparaciones que permitirían mejorar las condiciones del edificio mientras se espera la construcción de la nueva sede.

La intención es que durante esta semana quede confeccionado un listado de entre las necesidades más urgentes, que luego será revisado por las familias.

Los padres remarcan que no pretenden asumir el rol de los especialistas. La evaluación técnica deberá estar en manos de quienes conocen de infraestructura y construcción, mientras que las familias aportarán su mirada desde las necesidades concretas de los alumnos.

El objetivo: llegar al 1° de marzo con las reparaciones necesarias

Uno de los puntos centrales planteados durante la entrevista fue la necesidad de que las obras prioritarias estén resueltas antes del inicio del próximo ciclo lectivo.

“Todo ese plan el primero de marzo del año que viene tiene que estar todo listo”, afirmó Pittatori.

El reclamo apunta a evitar que el comienzo de clases vuelva a estar condicionado por problemas edilicios, especialmente durante períodos de lluvia u otras situaciones que puedan afectar sectores de la escuela.

Las familias son conscientes de las restricciones presupuestarias tanto a nivel provincial como municipal. Sin embargo, consideran que el primer paso debe ser conocer con precisión cuáles son las obras necesarias y cuánto costaría ejecutarlas.

“Uno no puede hablar de dinero si no sabe cuánto sale”, planteó Pittatori.

Una comunidad que busca dejar atrás las diferencias

Durante los siete meses de reclamo, las familias mantuvieron reuniones con distintos sectores. Entre ellas, hubo encuentros con autoridades municipales, el Consejo Escolar, concejales y representantes de la Provincia.

También hicieron uso de la Banca Ciudadana para exponer públicamente la situación.

Para Pittatori, uno de los principales logros de este proceso fue haber conseguido que todos los actores involucrados se sienten en una misma mesa.

“Juntémonos y pongamos a trabajar”, resumió.

El integrante del grupo de padres destacó especialmente la necesidad de dejar de lado diferencias políticas o personales y concentrarse en un objetivo común.

“Somos una comunidad muy chiquita, nos conocemos todos. El amor no tiene color político”, sostuvo durante la entrevista.

El rol de la cooperadora y de las familias

Junto al grupo de padres que impulsa el reclamo, Pittatori destacó el trabajo que desarrolla la cooperadora de la institución, integrada principalmente por madres que realizan distintas acciones para acompañar a la escuela.

Según explicó, ese trabajo resulta fundamental, pero por sí solo no alcanza para resolver las necesidades estructurales del establecimiento.

Por eso, uno de los objetivos actuales es consolidar un verdadero equipo de trabajo entre las familias, la cooperadora, las autoridades educativas, el municipio y el Consejo Escolar.

También anticipó que la cooperadora podría llevar adelante nuevas acciones para colaborar con las necesidades de la institución y que las familias continuarán recurriendo a los medios para visibilizar el reclamo.

Una escuela fundamental para la inclusión

Pittatori puso además el reclamo en el contexto de los avances registrados en materia de inclusión educativa.

Destacó que en los últimos años las escuelas han abierto sus puertas a alumnos con distintas discapacidades, permitiendo que muchos puedan sostener su trayectoria educativa dentro de establecimientos comunes.

Pero remarcó que no todos los niños tienen las mismas necesidades ni pueden transitar de la misma manera todo su recorrido escolar.

Por ese motivo, consideró que la Escuela 501 debe estar preparada para recibir y acompañar a todos aquellos alumnos que necesiten una educación especial.

La institución cuenta actualmente con una matrícula cercana a los 90 alumnos, aunque el número puede variar, y recibe también estudiantes de otras localidades.

“Este colegio tiene que ser un colegio modelo y tiene que estar preparado para todos aquellos que lo necesiten”, sostuvo Pittatori.

El desafío de construir una nueva escuela

La presentación formal del pedido ante la Provincia representa, para las familias, el primer paso concreto hacia la construcción de un nuevo edificio.

Ahora deberán avanzar otras etapas: la definición de un terreno, la articulación entre el municipio y la Provincia, la elaboración del proyecto y, posteriormente, la concreción de una obra que, según reconocen los propios padres, demandará tiempo.

Por eso, el reclamo tiene dos horizontes simultáneos: una solución inmediata para garantizar condiciones adecuadas en el edificio actual y una solución definitiva mediante la construcción de una nueva Escuela 501.

“Necesitamos un colegio nuevo y ya está”, sintetizó Pittatori, al insistir en que el objetivo debe estar por encima de las diferencias políticas o personales.

Mientras tanto, las familias continuarán acompañando el proceso y reclamando avances.

La expectativa es que las mejoras urgentes permitan atravesar los próximos ciclos lectivos en mejores condiciones y que, en un plazo mayor, pueda comenzar a concretarse el proyecto de la nueva sede de la Escuela 501 “Gabriela Mistral”.

El desafío, ahora, es que el reclamo de las familias se transforme en una política concreta y sostenida que garantice un espacio educativo accesible, seguro y adecuado para los alumnos que hoy dependen de esa institución.

 

Diego Pittatori- Padre reclamante por nueva Escuela 501

 

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