
El peronismo bonaerense volvió a transitar este 17 de octubre con sus principales sectores desplegados en distintos escenarios. Mientras Axel Kicillof encabezó el acto organizado por el Partido Justicialista bonaerense en González Catán, Sergio Massa visitó a Cristina Fernández de Kirchner en el departamento de San José 1111 y La Cámpora realizó actividades para respaldar a la expresidenta. Máximo Kirchner, en tanto, participó de un acto en Chaco.
La jornada, cargada de simbolismo por el aniversario de la movilización del 17 de octubre de 1945, estuvo atravesada por las diferencias internas del peronismo y por las discusiones sobre el futuro del espacio de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Kicillof reivindicó a Cristina y habló de 2027
Ante dirigentes, intendentes, organizaciones sindicales y militantes reunidos en el Polideportivo Juan Domingo Perón, Kicillof reivindicó a Cristina Kirchner y afirmó que la expresidenta se encuentra “injustamente presa por defender nuestras banderas”.
El gobernador bonaerense sostuvo que el peronismo debe asumir la tarea de construir una alternativa nacional frente al rumbo impulsado por el Gobierno de Javier Milei.
“Cuenten conmigo para poner el cuerpo, para recorrer el país. Cuenten conmigo para asumir las responsabilidades que tocan en esta hora”, afirmó durante su discurso.
Kicillof planteó además que el 17 de octubre debe funcionar como un punto de partida para la reorganización del movimiento y vinculó esa tarea con las elecciones presidenciales de 2027.
“Se dio la largada para ese triunfo que nos espera en el año 2027”, sostuvo.
La intervención del mandatario combinó una reivindicación de las banderas históricas del peronismo con una convocatoria a ampliar la base política y social del espacio. En ese sentido, planteó la necesidad de dialogar incluso con sectores que acompañaron electoralmente a Milei pero que, según su lectura, hoy se encuentran disconformes con el rumbo nacional.
Críticas al Gobierno de Milei
Uno de los principales ejes del discurso de Kicillof fue el cuestionamiento al Gobierno nacional.
El gobernador definió al oficialismo como “la expresión más payasesca de la derecha internacional” y criticó tanto sus políticas económicas como su orientación en materia de relaciones exteriores.
En defensa de la justicia social, sostuvo que “sin justicia social no hay libertad verdadera” y contrapuso esa concepción con la visión de libertad que, según afirmó, sostiene el Gobierno nacional.
También cuestionó la relación de la administración de Milei con Estados Unidos e Israel y sostuvo que la Argentina debe preservar su autonomía en materia de política exterior.
“Argentina no puede recibir órdenes del extranjero”, afirmó.
En otro tramo de su discurso, Kicillof se refirió a la próxima visita del papa León XIV y defendió la idea de justicia social frente a los cuestionamientos que el Presidente realizó públicamente sobre ese concepto.
“Cuando venga el Papa León, que esperamos que se recupere, que alguien se anime a decirle que la justicia social es un robo. La justicia social es justicia y es para todos”, expresó.
El mandatario bonaerense también manifestó su respaldo al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en el marco de la disputa electoral de ese país.
La Provincia como “escudo” frente al ajuste
Otro de los capítulos centrales del discurso estuvo relacionado con la gestión bonaerense.
Kicillof sostuvo que su administración buscó amortiguar en la provincia los efectos de las políticas nacionales y enumeró medidas vinculadas con la obra pública, educación, salud y asistencia social.
“No nos escondimos”, afirmó al destacar el acompañamiento provincial a trabajadores, docentes, estudiantes, mujeres, empresarios y otros sectores.
Según el gobernador, la Provincia funciona como un “escudo y red” frente a las consecuencias sociales de las medidas adoptadas por el Gobierno nacional.
Entre las políticas que mencionó se encuentran la continuidad de obras públicas, la inauguración de establecimientos educativos, la apertura de centros universitarios y la reposición de medicamentos que, de acuerdo con su denuncia, dejaron de ser provistos por Nación.
Sin embargo, el propio mandatario reconoció que las herramientas de una administración provincial no alcanzan para resolver problemas que considera de alcance nacional.
“No alcanza con ser oposición, no alcanza con luchar. Los problemas nacionales no pueden tener una solución en una sola provincia o en un gobierno local”, sostuvo.
A partir de ese diagnóstico, llamó a construir una propuesta política capaz de modificar el rumbo económico nacional.
Un llamado a la unidad del peronismo
La unidad fue otro de los conceptos centrales de la intervención.
Kicillof reconoció que el peronismo atravesó derrotas y cometió errores, pero planteó que el movimiento debe actualizar su propuesta sin abandonar sus principios históricos.
“Es la obligación del peronismo estar a la altura de los tiempos”, afirmó.
En esa línea, pidió ampliar la representación política y social del espacio y buscar nuevos interlocutores.
“Tenemos la obligación de crear esa alternativa que les permita crear un camino hacia el futuro. Tenemos que hacer el esfuerzo de buscar a todos y hablar con todos”, planteó.
También apeló a una de las consignas tradicionales del movimiento: “Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”.
El planteo se produjo en una jornada en la que las distintas corrientes del peronismo realizaron actividades por separado, una expresión pública de las diferencias que atraviesan al espacio.
Massa fue a ver a Cristina
En paralelo al acto de Kicillof en La Matanza, Sergio Massa visitó a Cristina Kirchner en el departamento de San José 1111, donde la expresidenta cumple prisión domiciliaria.
La visita se produjo durante la mañana del 17 de octubre y fue conocida a través de una imagen difundida en redes sociales. Dirigentes cercanos a ambos confirmaron posteriormente el encuentro, aunque evitaron brindar detalles sobre el contenido de la conversación privada.
El encuentro adquirió especial relevancia por producirse precisamente en el Día de la Lealtad y en medio de las discusiones internas del peronismo.
La relación entre los distintos sectores del espacio atraviesa un período de tensión. En particular, desde el sector más cercano a Cristina Kirchner se cuestionó el posicionamiento de Kicillof y su decisión de avanzar con una construcción política propia.
La visita de Massa, en ese contexto, volvió a instalar al dirigente del Frente Renovador en el escenario de las conversaciones sobre el futuro del peronismo.
No obstante, hasta el momento no se difundieron oficialmente los términos de la reunión ni un acuerdo político derivado del encuentro.
Cristina, La Cámpora y el reclamo por su situación judicial
Mientras Kicillof hablaba en González Catán, La Cámpora concentró parte de su actividad política en torno a la figura de Cristina Kirchner.
La organización difundió un documento en el que vinculó la situación judicial de la expresidenta con la proscripción que atravesó Juan Domingo Perón durante la denominada Resistencia peronista.
Bajo la consigna “De San José a la Rosada, la Patria liberada”, La Cámpora sostuvo que el 17 de octubre representa históricamente una jornada de lucha contra la proscripción y reclamó el regreso de Cristina Kirchner a la escena política nacional.
La organización también planteó un paralelismo entre la situación de Perón y la de la expresidenta, una interpretación política que forma parte del discurso del sector cristinista.
Máximo Kirchner habló desde Chaco
La otra escena importante de la jornada tuvo como protagonista a Máximo Kirchner.
El diputado nacional y dirigente de La Cámpora encabezó un acto en Chaco junto al exgobernador Jorge Capitanich. Allí reclamó a la dirigencia peronista abandonar lo que definió como “autocompasión” y pidió avanzar hacia una discusión más concreta sobre cómo gobernar.
“Es hora de que las dirigencias empiecen a hablar claro”, sostuvo el dirigente, en un discurso que incluyó cuestionamientos implícitos a sectores del peronismo y referencias a la necesidad de definir una estrategia política para el futuro.
La actividad de Máximo se produjo mientras Kicillof encabezaba el acto bonaerense, reforzando la imagen de un peronismo que llegó al 17 de octubre con diferentes espacios y liderazgos disputando centralidad.
Un 17 de octubre con múltiples escenarios
La división de actividades no fue casual.
Durante los días previos, el peronismo bonaerense había llegado al aniversario del 17 de octubre con actos separados: Kicillof encabezaría la actividad del PJ bonaerense en La Matanza; el kirchnerismo organizaría acciones alrededor del departamento de Cristina Kirchner; La Cámpora tendría presencia en Chaco junto a Máximo Kirchner; y el sindicalismo mantendría su propia agenda.
La jornada terminó mostrando, así, un mapa político en el que conviven distintas estrategias dentro del mismo movimiento.
Por un lado, Kicillof buscó mostrarse como uno de los principales dirigentes con capacidad para construir una alternativa nacional y habló abiertamente de 2027.
Por otro, el kirchnerismo mantuvo el eje puesto en la figura de Cristina Kirchner, su situación judicial y la necesidad de preservar su centralidad política.
Massa, en tanto, volvió a aparecer en una fecha especialmente significativa con una visita a la expresidenta que reabrió interrogantes sobre sus próximos movimientos dentro del peronismo.
“Construir una alternativa” rumbo a 2027
Sobre el final de su discurso, Kicillof volvió a insistir en que el principal desafío del peronismo es transformar la oposición al Gobierno nacional en una propuesta capaz de disputar el poder.
“Nuestra tarea es construir una alternativa, representar al pueblo y recuperar la Argentina para los argentinos”, afirmó.
El gobernador cerró su intervención reivindicando a Juan Domingo Perón, Eva Perón, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, además de formular una defensa de la soberanía nacional.
“Las Islas Malvinas fueron, son y serán argentinas”, expresó.
La conmemoración del 17 de octubre dejó de esta manera una postal doble: un peronismo que volvió a reivindicar sus banderas históricas y, al mismo tiempo, exhibió las diferencias internas que atraviesan al espacio.
A 81 años del 17 de octubre de 1945, la discusión ya no estuvo solamente centrada en el significado histórico de aquella movilización obrera que reclamó la libertad de Perón. El acto de Kicillof, la presencia de Massa en el domicilio de Cristina y las intervenciones de La Cámpora y Máximo Kirchner convirtieron la fecha en una fotografía de la disputa por el liderazgo y la estrategia que tendrá el peronismo de cara a 2027.
El gobernador bonaerense dejó planteada su posición: construir una alternativa nacional, ampliar la representación del peronismo y asumir responsabilidades para intentar volver al Gobierno. Mientras tanto, el kirchnerismo volvió a colocar a Cristina en el centro de su identidad política y Massa retomó el diálogo directo con la expresidenta.
El próximo capítulo de esa disputa se definirá en los meses que vienen, con un interrogante que atraviesa a todo el espacio: cómo transformar las distintas expresiones del peronismo en una estrategia común sin que las diferencias internas terminen definiendo el rumbo de la oposición.



