
La expansión de Vaca Muerta suma un nuevo desafío logístico: garantizar el transporte de millones de toneladas de arena utilizada en la explotación no convencional de hidrocarburos sin profundizar el deterioro de las rutas nacionales y provinciales.
La actividad petrolera en la formación neuquina atraviesa una etapa de fuerte crecimiento y, de acuerdo con las estimaciones recopiladas en un informe elaborado por el ingeniero Andrés Repar, la producción podría acercarse al millón de barriles diarios hacia fines de 2026.
Ese incremento también demanda una infraestructura logística cada vez mayor. Entre los principales insumos utilizados en las operaciones de fractura hidráulica se encuentra la arena de sílice, que cumple una función fundamental en el proceso conocido como fracking.
Las arenas provenientes principalmente de la zona de Ibicuy, en Entre Ríos, presentan características que resultan adecuadas para las operaciones de fractura hidráulica. Según el informe, la forma de sus granos, su dureza y su elevado contenido de sílice permiten mantener abiertas las pequeñas fracturas generadas en la roca mediante la inyección de agua a alta presión.
Una vez retirada el agua, los granos de arena funcionan como agentes de sostén dentro de las fracturas, permitiendo el flujo de los hidrocarburos atrapados en la roca madre.
El problema aparece cuando ese insumo debe recorrer aproximadamente 1.200 kilómetros desde las canteras entrerrianas hasta la zona de Vaca Muerta.
El traslado se realiza principalmente mediante camiones pesados, generando un flujo constante sobre rutas que también son utilizadas por el transporte agrícola y por otros sectores productivos.
Cientos de camiones sobre las rutas
El informe advierte que la circulación de vehículos de gran porte provoca un impacto significativo sobre la infraestructura vial, especialmente por el peso de las cargas, las vibraciones y la elevada frecuencia del tránsito.
En algunos sectores, además, se observa la circulación de camiones en convoyes y unidades que, según el relevamiento citado, superarían en determinados casos la altura de carga permitida.
Esta situación genera no solamente deterioro del pavimento, sino también dificultades para el tránsito general, especialmente en corredores utilizados por productores agropecuarios.
El problema adquiere una dimensión mayor si se considera el crecimiento previsto de la producción petrolera.
Vaca Muerta demandará millones de toneladas de arena
El proceso de fractura requiere incorporar arena junto con agua a presión en cada etapa del pozo horizontal.
Según los cálculos incluidos en el informe, un pozo puede requerir en promedio unas 12.500 toneladas de arena, considerando alrededor de 50 etapas y una carga cercana a 250 toneladas por etapa.
Con una proyección de más de 700 pozos durante 2027, la demanda podría alcanzar aproximadamente 750.000 toneladas mensuales, equivalente a unas 9 millones de toneladas anuales.
Ese volumen representa un desafío logístico de gran magnitud.
El traslado de semejante cantidad de material implica una circulación permanente de camiones y, en determinados momentos, una cantidad todavía mayor debido a la necesidad de generar acopios próximos a los yacimientos.
La Ruta Nacional 5, bajo presión
Uno de los corredores que concentra buena parte de este movimiento es la Ruta Nacional 5, utilizada por los camiones que atraviesan la provincia de Buenos Aires en dirección a La Pampa y posteriormente hacia Río Negro y Neuquén.
El deterioro de la calzada constituye, según el informe, uno de los principales puntos críticos.
Los trabajos de bacheo permiten atender problemas inmediatos, pero el documento plantea que la magnitud y continuidad del tránsito pesado hacen necesario avanzar hacia obras estructurales.
La propuesta central es transformar los principales corredores utilizados por el transporte de arena en vías de mayor capacidad y resistencia, incluyendo la construcción de nuevos carriles y la conversión de determinados tramos en autopistas.
Un corredor de 1.200 kilómetros
El circuito logístico no se limita a la Ruta Nacional 5.
Desde la zona de Ibicuy, la arena puede atravesar la Ruta Provincial 45, la Ruta Nacional 12, el complejo vial de Zárate-Brazo Largo y distintas conexiones hasta alcanzar la Ruta Nacional 5.
Desde allí, el recorrido continúa por La Pampa y Río Negro mediante las rutas nacionales 35, 152, 143 y 20, hasta llegar al área de Catriel y Barda del Medio.
Finalmente, el transporte ingresa a Neuquén y continúa hacia Añelo, uno de los principales centros de actividad de Vaca Muerta.
El informe estima que entre Zárate y Barda del Medio existen aproximadamente 1.200 kilómetros de corredores que requieren inversiones importantes, mientras que el tramo entre Mercedes y el límite bonaerense con La Pampa ronda los 400 kilómetros.
Ibicuy y una alternativa por vía fluvial
Entre las alternativas planteadas aparece la utilización del Puerto de Ibicuy.
El informe considera que una mayor utilización de la vía fluvial podría reducir parte de la presión sobre las rutas. Una eventual operatoria mediante barcazas permitiría trasladar la arena por agua hacia la Patagonia y complementar el transporte terrestre.
Para ello, sería necesaria una planificación logística específica y la infraestructura portuaria y de transferencia correspondiente.
También se plantea la posibilidad de desarrollar nuevas canteras en áreas próximas al río Ibicuy y hacia la costa del río Uruguay, con el objetivo de ampliar las fuentes de abastecimiento.
El rol de las empresas petroleras
Uno de los ejes centrales del análisis de Repar es quién debe afrontar el costo de la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de Vaca Muerta.
El informe plantea que las empresas que utilizan intensivamente determinados corredores deberían participar en el financiamiento de las obras necesarias para garantizar su funcionamiento.
En ese marco, menciona a compañías como YPF, Vista, Pan American Energy, Pluspetrol, Shell Argentina, Tecpetrol, Chevron, Pampa Energía y CGC, entre otras operadoras vinculadas al desarrollo hidrocarburífero.
La discusión se concentra así en el concepto de infraestructura asociada al costo de producción: rutas, ferrocarriles, puertos y sistemas de transporte que resultan indispensables para movilizar los insumos y retirar la producción.
El ferrocarril vuelve a aparecer como alternativa
Otra de las alternativas consideradas es el desarrollo de un sistema ferroviario destinado al transporte de arena y otros insumos hacia Vaca Muerta.
Un ferrocarril permitiría reducir la cantidad de camiones que actualmente circulan por las rutas y disminuiría, al mismo tiempo, la presión sobre la infraestructura vial.
El desarrollo ferroviario requeriría una inversión inicial considerable, pero permitiría establecer un esquema de transporte de grandes volúmenes con menores costos operativos y menor impacto sobre las rutas.
El desafío financiero
El informe estima que una autopista podría demandar alrededor de 2,5 millones de dólares por kilómetro.
Tomando como referencia un corredor de aproximadamente 1.200 kilómetros, la inversión total podría ubicarse en el orden de los 3.000 millones de dólares.
Frente a ese escenario, Repar propone analizar la creación de un fondo específico destinado al sostenimiento del sistema de transporte relacionado con Vaca Muerta.
La propuesta consiste en destinar una parte de los recursos generados por la actividad hidrocarburífera a financiar infraestructura vial y logística.
De acuerdo con las estimaciones del informe, una producción cercana al millón de barriles diarios y un precio del petróleo de entre 80 y 100 dólares por barril generarían ingresos anuales de varios miles de millones de dólares.
Sobre esa base, el autor plantea que una contribución equivalente al 5% de determinados ingresos podría permitir reunir los recursos necesarios para financiar obras de gran escala en un período de algunos años.
Una producción que necesita infraestructura
El crecimiento de Vaca Muerta no depende solamente de la capacidad de perforar nuevos pozos.
También requiere rutas, oleoductos, ferrocarriles, puertos, plantas de tratamiento, centros de almacenamiento y sistemas de transporte capaces de acompañar el aumento de la producción.
La puesta en funcionamiento prevista del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) permitiría ampliar la capacidad de evacuación del crudo hacia el golfo San Matías, generando nuevas posibilidades para incrementar la producción.
Pero una mayor producción también significa mayor demanda de insumos.
Y entre ellos, la arena utilizada en el fracking ocupa un lugar estratégico.
El cuello de botella que puede aparecer
El informe advierte que, si la producción continúa creciendo al ritmo proyectado, el transporte terrestre podría convertirse en uno de los principales puntos de tensión del sistema.
La combinación de miles de camiones, grandes distancias, rutas deterioradas y tránsito agrícola genera un escenario que requiere planificación de largo plazo.
El desafío consiste en evitar que la falta de infraestructura termine limitando el crecimiento de una actividad que se ha convertido en una de las principales fuentes de generación de divisas para el país.
En ese contexto, la situación de las rutas utilizadas para transportar arena hacia Vaca Muerta aparece como una cuestión que excede el mantenimiento rutinario.
La discusión involucra el financiamiento de nuevas autopistas, la posibilidad de recuperar el transporte ferroviario, una mayor utilización de las vías navegables y la participación de las empresas petroleras en las inversiones vinculadas directamente con su actividad.
Vaca Muerta y una infraestructura que debe acompañar el crecimiento
El desarrollo de Vaca Muerta abrió una oportunidad de expansión para la producción energética argentina, pero también puso en evidencia las limitaciones de la infraestructura existente.
La creciente demanda de arena para las operaciones de fractura hidráulica agrega presión sobre corredores que atraviesan zonas agrícolas y productivas de varias provincias.
El desafío, de acuerdo con el análisis del ingeniero Andrés Repar, será encontrar un esquema que permita financiar las obras necesarias sin trasladar íntegramente el costo al Estado y, al mismo tiempo, garantizar rutas seguras y eficientes para toda la actividad económica.
La discusión ya no pasa únicamente por cuánto petróleo puede producir Vaca Muerta, sino también por cómo transportar los millones de toneladas de insumos que necesita para sostener ese crecimiento.
Fuente: informe del ingeniero Andrés Repar, vicepresidente del Instituto de Energía Scalabrini Ortiz (IESO), publicado en El Cohete a la Luna, 11 de octubre de 2026.


