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Tránsito como política de Estado: capacitación y educación vial llegan a escuelas e instituciones de Nueve de Julio

Carlos Agrati, Daiana Molina y Ludmila Bustamante participaron de una entrevista en Despertate, por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV. Tras participar de un foro regional en Junín, explicaron los alcances del programa de educación y seguridad vial que busca llegar a escuelas, clubes, instituciones y a toda la comunidad. Controles, capacitación, bicicletas, estacionamiento, señalización, alcoholemia y la necesidad de “humanizar” el tránsito fueron algunos de los temas abordados

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La seguridad y la educación vial buscan ocupar un lugar central en las políticas públicas de Nueve de Julio, con una mirada que apunta a sostener las acciones en el tiempo y convertirlas en una verdadera política de Estado.

Así lo plantearon el director de Tránsito, Carlos Agrati, junto a Daiana Molina y Ludmila Bustamante, integrantes del área de Educación y Concientización Vial, durante una entrevista en el programa Despertate, emitido por Cadena Nueve, Máxima 89.9 y Visión Plus TV.

El encuentro permitió conocer los principales lineamientos del trabajo que lleva adelante el municipio y que tendrá como uno de sus ejes la capacitación y concientización de la comunidad desde edades tempranas.

La propuesta contempla llegar progresivamente a escuelas, clubes, instituciones intermedias, barrios y distintos espacios de la comunidad, con actividades adaptadas a las diferentes edades y realidades.

Capacitación en Junín: nuevos conocimientos para fortalecer el trabajo local

El equipo de Tránsito participó de un foro regional sobre seguridad vial realizado en Junín, experiencia que fue valorada especialmente por sus integrantes.

Carlos Agrati explicó que la convocatoria permitió compartir experiencias y acceder a nuevas herramientas para fortalecer el trabajo que se viene desarrollando en Nueve de Julio.

“Fuimos invitados a un foro regional sobre seguridad vial en la ciudad de Junín. Estamos muy conformes y con muchas expectativas con este programa integral de seguridad y concientización vial”, señaló Agrati.

El funcionario remarcó que la intención es involucrar a todos los actores que forman parte de la circulación cotidiana.

“Vamos a involucrar, en definitiva, a todos los conductores de la ciudad de Nueve de Julio o a todo usuario de la vía pública, ya sea peatón, conductor de un vehículo o motocicleta, para mejorar la calidad de vida y la relación entre todos nosotros”.

La capacitación también permitió escuchar a profesionales de distintas disciplinas y a personas que trabajan desde hace años en materia de seguridad vial.

Ludmila Bustamante destacó particularmente esa experiencia.

“Nos llevamos muchos conocimientos nuevos y mucha información nueva que nunca está de más. Siempre se adquieren cosas muy enriquecedoras en todo lo que tiene que ver con educación vial”.

Y agregó:

“Hubo criminólogos, abogados y muchas personas capacitadas que pudieron explicarnos un montón de cosas nuevas para adquirir y aplicarlas en nuestras charlas”.

También fue significativa la participación de familiares y representantes de Estrellas Amarillas, organización que trabaja en la prevención y concientización a partir del dolor provocado por los siniestros viales.

Educación vial desde el nivel inicial

Uno de los aspectos centrales del proyecto es comenzar el trabajo educativo desde los primeros años.

Daiana Molina explicó que el objetivo no es limitarse a brindar una charla tradicional, sino generar propuestas participativas.

“La idea es poder dar charlas en todos los niveles educativos, tanto primario como secundario, y que sean charlas más participativas e interactivas”.

En ese sentido, explicó que se buscará incorporar juegos y diferentes dinámicas.

“No que sea solamente una charla a la que los chicos o quienes concurran vayan a escuchar, sino que sea algo más interactivo, mediante juegos y distintas formas para que ellos también puedan participar y se lleven algo”.

La primera etapa se desarrollará en establecimientos privados, aunque el objetivo es ampliar progresivamente la propuesta.

“Vamos a arrancar con los colegios privados. Después la idea es llegar a todos los puntos: escuelas, clubes de fútbol y cualquier persona que esté interesada en una charla de educación vial”.

La planificación contempla incluso adaptar los contenidos de acuerdo con la edad de los alumnos.

Molina explicó que no puede abordarse de la misma manera la educación vial con un niño de seis años que con un adolescente próximo a obtener su licencia de conducir.

Por eso se diseñaron diferentes propuestas para nivel inicial, primaria y secundaria.

“Es bueno dividir por edades para que todos puedan aprender, participar y que sea más interactivo”.

Los chicos como agentes multiplicadores

Durante la entrevista también se puso en valor un fenómeno que se observa habitualmente: los niños incorporan rápidamente los conceptos y luego los transmiten a los adultos.

Los más pequeños pueden convertirse en verdaderos agentes multiplicadores de la educación vial dentro de las familias.

Una señal, el uso del cinturón, la prohibición de arrojar residuos por la ventanilla o la necesidad de respetar una indicación pueden ser recordados por los propios chicos a sus padres, abuelos y otros adultos.

Desde el área señalaron que ese comportamiento debe aprovecharse como una herramienta de transformación cultural.

Daiana Molina remarcó además que cada etapa educativa requiere contenidos específicos.

“En cada etapa tenemos que hacer más hincapié en las bicicletas, en otra en los peatones. Todos juntos formamos el tránsito”.

Bicicletas: derechos y obligaciones

Otro de los temas abordados fue la circulación de bicicletas.

Desde la Dirección de Tránsito recordaron que la bicicleta es considerada un vehículo y que, por lo tanto, quien la conduce tiene derechos, pero también obligaciones.

Agrati destacó la necesidad de incorporar esta mirada a la educación vial cotidiana.

Las bicicletas tienen numerosas ventajas: son económicas, saludables, ágiles y no contaminan. Pero al mismo tiempo representan un medio de transporte vulnerable dentro del tránsito.

“La bicicleta sigue siendo un medio de transporte. Hay países que desarrollan muchísimo la bicicleta y tienen todos los carriles determinados para ellas”.

En Nueve de Julio, la propuesta será avanzar progresivamente en el análisis de las condiciones necesarias para mejorar la convivencia entre bicicletas, motocicletas, automóviles y peatones.

“Humanizar” el tránsito

Uno de los conceptos que más se repitió durante la entrevista fue la necesidad de humanizar el tránsito.

Agrati sostuvo que el objetivo no debe ser únicamente controlar y sancionar, sino también construir una relación diferente entre los agentes y la comunidad.

“La idea fundamental que vemos en cada reunión donde intercambiamos ideas es humanizar el tránsito”.

Y explicó:

“Que la relación del inspector en la vía pública sea más amigable con la sociedad”.

El funcionario reconoció que los trabajadores del área muchas veces deben enfrentar situaciones difíciles, insultos o reacciones negativas de conductores que son controlados.

En ese sentido, consideró necesario trabajar también sobre la preparación de quienes cumplen tareas de fiscalización.

“Es una tarea difícil, compleja y no están preparados emocionalmente ni capacitados para recibir los insultos que reciben”.

La discusión, entonces, no se limita a la conducta del conductor: también contempla las condiciones en las que trabajan los agentes y la necesidad de mejorar el vínculo entre ambas partes.

Respetar las normas como parte de la convivencia

La entrevista permitió reflexionar sobre una problemática más amplia: la dificultad que existe en algunos sectores de la sociedad para aceptar los límites y las normas de tránsito.

Agrati señaló que el objetivo final debe ser lograr una convivencia más ordenada.

“Tenemos que trabajar para vivir mejor. Con una sola palabra: que seamos más seguros en la vía pública”.

En esa construcción, explicó, intervienen las familias, las instituciones, los agentes de tránsito y cada ciudadano.

“Muchas veces nos comportamos en la vía pública de la misma manera que nos comportamos en nuestras casas”.

La educación vial aparece así como una herramienta que va mucho más allá de aprender señales o normas: implica formar ciudadanos capaces de comprender que sus decisiones pueden afectar la vida de otras personas.

El ejemplo de Messi y el respeto por las reglas

Durante la charla también apareció una referencia al fútbol y a Lionel Messi como ejemplo de respeto por las reglas.

La comparación apuntó a destacar que el respeto de las normas puede observarse incluso en pequeños gestos.

Agrati mencionó como ejemplo el momento en que Messi ejecuta un tiro de esquina y coloca la pelota correctamente dentro del área correspondiente.

La reflexión buscó mostrar que respetar las reglas también es una forma de comportamiento cotidiano, incluso cuando nadie está obligando a hacerlo.

El compromiso ciudadano y la “autoridad de control”

Durante la entrevista se compartió también una experiencia vinculada con la circulación vehicular y la participación ciudadana.

El conductor del programa relató situaciones vividas en Estados Unidos y luego en Buenos Aires, donde intervino momentáneamente para ordenar el tránsito ante el paso de vehículos de emergencia.

La reflexión derivó en la importancia de comprender que la seguridad vial también requiere de una participación activa de los ciudadanos.

No se trata de reemplazar a las autoridades, sino de comprender que todos tenemos responsabilidades frente a determinadas situaciones.

Ese concepto fue relacionado con la necesidad de construir una ciudadanía más comprometida con el espacio público.

Estrellas Amarillas: transformar el dolor en prevención

Otro momento importante de la entrevista estuvo relacionado con la participación de familiares de víctimas de siniestros viales.

Ludmila Bustamante destacó especialmente ese aspecto de la capacitación.

“También hubo participación de víctimas de accidentes de tránsito, de Estrellas Amarillas, y eso es increíble”.

El valor de esos testimonios está en mostrar que detrás de cada estadística existe una familia y una historia.

Las víctimas y sus familiares buscan transformar el dolor en acciones que permitan evitar nuevas tragedias.

Durante la entrevista también se planteó la importancia de la empatía y del reconocimiento del daño provocado en aquellos siniestros en los que no existió intención de causar la muerte, pero sí hubo consecuencias irreparables.

La reflexión apuntó a la necesidad de construir una sociedad capaz de reconocer el dolor del otro y asumir responsabilidades.

También los inspectores sufren las consecuencias

Agrati puso el foco además en una realidad que, según señaló, muchas veces queda invisibilizada: los trabajadores encargados de controlar el tránsito también pueden sufrir lesiones y situaciones de violencia mientras realizan sus tareas.

“También hay pérdidas humanas dentro de los empleados que hacen controles, algunos que han sido atropellados en su trabajo”.

El funcionario insistió en que se trata de una actividad que requiere preparación y acompañamiento.

La tarea del inspector implica permanecer en la vía pública, ordenar la circulación, intervenir ante infracciones y muchas veces recibir la reacción negativa de quienes son controlados.

Por eso, la capacitación debe alcanzar también a los propios trabajadores.

Nuevas estrategias para el estacionamiento y la señalización

La Dirección de Tránsito trabaja además sobre modificaciones vinculadas con la señalización y el estacionamiento.

Agrati confirmó que se está trabajando tanto sobre la señalización horizontal como sobre las señales verticales.

Uno de los proyectos contempla analizar el estacionamiento en reversa en determinados sectores.

La medida no tendría como finalidad quitar lugares de estacionamiento, sino mejorar las condiciones de seguridad.

“No es quitar lo que tenemos de estacionamiento actual, sino potenciar la seguridad vial”.

El objetivo es mejorar la visibilidad al ingresar y salir de los espacios.

La situación se vuelve especialmente relevante debido al crecimiento del parque automotor y a la aparición de vehículos de mayores dimensiones.

“La ciudad crece, se desarrolla, cambia y nosotros tenemos que estar a la altura de las circunstancias”.

Para Agrati, ese crecimiento requiere planificación y también ingeniería de tránsito.

Más motos y mayor presencia territorial

El área de Tránsito incorporó además nuevas herramientas para fortalecer su presencia en los barrios.

Agrati explicó que actualmente cuentan con dos motocicletas destinadas al trabajo permanente.

A esto se suma la articulación con la Policía, la Guardia Urbana y otras áreas vinculadas a la seguridad.

“Tenemos una mesa de trabajo donde permanentemente planificamos las cuestiones operativas”.

La coordinación permite mejorar la respuesta ante distintas situaciones y generar mayores condiciones de seguridad durante los operativos.

Alcoholemia y controles durante los fines de semana

Daiana Molina confirmó que continuarán los controles en la vía pública y los test de alcoholemia.

“Vamos a seguir trabajando en la calle con los puntos de control como lo hacemos todos los fines de semana”.

También anticipó un refuerzo durante la temporada de verano.

“Vamos a reforzarlos un poco más ahora durante la época de verano”.

La estrategia combina entonces prevención, educación y fiscalización.

La importancia de llegar también a los clubes

El programa no se limitará a las escuelas.

La intención es avanzar hacia los clubes deportivos y otros espacios donde diariamente se concentran niños, adolescentes y familias.

Daiana Molina explicó que también se busca involucrar a los profesores de educación física.

La razón es concreta: los horarios de ingreso y egreso de los clubes generan diariamente situaciones de tránsito donde confluyen automóviles, motocicletas, bicicletas y peatones.

La educación vial debe formar parte también de esos espacios cotidianos.

Las señales de tránsito: un lenguaje universal

Durante la conversación se destacó además el carácter universal de las señales de tránsito.

Una persona puede encontrarse en otro país, no conocer el idioma y, sin embargo, interpretar correctamente una señal vial.

Las señales constituyen uno de los principales sistemas de comunicación internacional.

Desde el área de Educación Vial se propone aprovechar ese carácter universal para explicar no solamente qué significa una señal, sino también por qué existe y qué conducta busca generar.

La propuesta apunta a acercar esos conocimientos de una manera sencilla y comprensible para todos.

Analizar dónde ocurren los siniestros

Otro de los aspectos que se busca fortalecer es la recopilación de información sobre los siniestros viales.

El relevamiento de los lugares donde ocurren los accidentes permite identificar zonas de mayor riesgo y trabajar sobre ellas.

Desde Tránsito explicaron que los datos son fundamentales para determinar los denominados puntos críticos o puntos negros y establecer medidas de prevención.

La idea es que las decisiones no se tomen solamente a partir de percepciones, sino también sobre la base de información concreta.

Una política que busca continuidad

El punto central que atravesó toda la entrevista fue la decisión de darle continuidad al trabajo.

Agrati recordó que la educación y el control vial no pueden depender únicamente de acciones puntuales.

“La idea siempre fue continuar”.

Y señaló que el desafío actual es mayor porque la ciudad demanda una presencia permanente.

“La ciudad lo necesita, la ciudad lo pide, el conductor, el usuario, la vía pública necesita nuestra presencia”.

El funcionario consideró que existe una gran oportunidad para avanzar debido al compromiso del equipo y a la incorporación de jóvenes al trabajo.

“Hay mucha voluntad, hay juventud y tenemos que seguir avanzando”.

Un objetivo común: vivir mejor

Al cierre de la entrevista, los tres integrantes del área coincidieron en que el programa busca reforzar lo que ya se viene haciendo, pero con una mirada integral y de largo plazo.

Ludmila Bustamante resumió la intención de ampliar el alcance de las acciones.

La propuesta es que el mensaje que recibe un vecino durante una charla en una escuela sea coherente con el que encuentra cuando un inspector realiza un control en la calle.

En definitiva, se busca construir un mismo mensaje desde todos los ámbitos.

Carlos Agrati lo sintetizó en una idea:

“El objetivo común es uno solo: mejorar la calidad de vida de todos”.

La educación vial, en este nuevo esquema, deja de ser solamente una cuestión de tránsito para convertirse en una herramienta de convivencia, prevención y cuidado de la vida.

Desde las aulas hasta las calles, desde los clubes hasta las familias, el desafío será lograr que las normas sean comprendidas, respetadas y transmitidas.

Y, fundamentalmente, que la seguridad vial deje de ser una tarea ocasional para consolidarse como una política de Estado sostenida en el tiempo para Nueve de Julio.

Dirección de Tránsito: Daiana Molina-Carlos Agrati- Ludmila Bustamante

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