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Teódulo Domínguez: un año después de su partida, el maestro sigue dando lecciones de periodismo

A un año de su muerte, el periodismo platense recuerda al periodista, escritor y docente que hizo de la práctica periodística una verdadera escuela. Gustavo Tinetti, uno de sus alumnos, mantiene vivo su legado y cultiva una amistad con Rubén Domínguez, hijo de Teódulo, también periodista y radicado en Nueva York.

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Hay personas que pasan por una profesión. Y hay otras que dejan una marca en quienes vienen detrás. Teódulo Domínguez fue de estos últimos.

El 13 de agosto de 2025 murió a los 98 años. Se fue físicamente uno de los periodistas y docentes que dejaron una huella en la historia del periodismo platense, pero su voz, sus enseñanzas y su particular manera de entender el oficio permanecen en aquellos que tuvieron la oportunidad de compartir sus aulas y su amistad.

Ahora, a un año de su partida, el recuerdo adquiere una dimensión especial. También porque el calendario vuelve a acercarse a la fecha en que Teódulo hubiera cumplido 99 años.

Y entre quienes lo mantienen presente está Gustavo Tinetti, alumno suyo y periodista, quien no habla de Domínguez solamente desde el recuerdo académico. Lo evoca como un maestro que enseñaba periodismo desde la práctica, desde la experiencia y desde la convicción de que la profesión debía ejercerse todos los días.

La Pragmática, una obra que quedó

Una de las expresiones más representativas de su pensamiento fue la “Pragmática Periodística”, una obra que sintetizó buena parte de su concepción del oficio.

Para Domínguez, el periodismo no podía quedar reducido a una cuestión teórica. Había que salir a buscar la noticia, preguntar, observar, comprobar, escribir y volver a preguntar.

Esa mirada hizo de su tarea docente una verdadera transmisión de experiencia.

Tinetti lo recuerda precisamente por eso: por su capacidad para llevar al aula aquello que había aprendido durante años en las redacciones. No enseñaba solamente cómo redactar. Enseñaba a mirar la realidad con ojos de periodista.

Su obra se convirtió así en una referencia para distintas generaciones de estudiantes y profesionales.

Periodista de redacción y maestro de periodistas

La trayectoria de Domínguez estuvo vinculada a importantes medios de comunicación. Trabajó en Clarín, La Nación y El Sol de Quilmes, además de desarrollar una intensa actividad docente.

Fue profesor durante 24 años en la entonces Escuela de Periodismo de La Plata y también ejerció la docencia en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

En su carrera tuvo además la posibilidad de estudiar en Estados Unidos, a partir de una beca en la School of Journalism de la University of Minnesota.

Pero más allá de los nombres de los diarios, las instituciones y los reconocimientos, su verdadera obra quedó en sus alumnos.

Ellos fueron, en definitiva, quienes llevaron sus enseñanzas a las redacciones, radios, agencias, diarios y medios de comunicación de distintas ciudades.

Gustavo Tinetti, el alumno que se convirtió en amigo

El vínculo entre Tinetti y Domínguez no terminó cuando concluyeron las clases.

Con los años, aquella relación entre profesor y alumno se transformó en una amistad sostenida por el respeto y por una misma pasión: el periodismo.

Tinetti vuelve sobre las enseñanzas de aquel maestro y rescata especialmente su Pragmática Periodística, pero también su forma de ser docente.

Porque Teódulo no era solamente un hombre que conocía el oficio. Era alguien que sabía transmitirlo.

Y esa diferencia es la que convierte a un profesor en maestro.

Rubén, el hijo y la continuidad de una historia

Hay otra historia que une a Gustavo Tinetti con Teódulo Domínguez y que cobra especial significado después de su muerte.

Tinetti mantiene una amistad con Rubén Domínguez, hijo de Teódulo, quien actualmente vive en Nueva York y también está vinculado al periodismo.

La relación entre ambos es una manera particular de mantener vivo aquel vínculo que comenzó en las aulas y continuó durante los años.

El alumno de ayer conserva hoy la amistad con el hijo del maestro.

Y en esa amistad también sobrevive una parte de la historia de Teódulo: las conversaciones, las anécdotas, el periodismo compartido y el recuerdo de un hombre que hizo de su profesión una forma de vida.

“El periodismo lo retira a uno”

Domínguez tenía una frase que sintetizaba su manera de entender el oficio:

“Uno nunca puede retirarse del periodismo, el periodismo lo retira a uno. Ser periodista es un ejercicio de 24 horas”.

La frase adquiere otra dimensión con el paso del tiempo.

Porque Teódulo pudo dejar una redacción, un aula o una actividad concreta, pero difícilmente dejó de ser periodista.

Su mirada sobre la profesión permaneció hasta el final y quedó incorporada a quienes aprendieron de él.

Un recuerdo que no se jubila

A un año de su muerte, el nombre de Teódulo Domínguez vuelve a las páginas del periodismo platense.

Lo hace de la mano de sus alumnos, de sus colegas y también de su familia.

Lo hace a través de Gustavo Tinetti, que conserva sus enseñanzas, y de Rubén, su hijo, que desde Nueva York mantiene viva la historia familiar.

Y lo hace, sobre todo, porque la obra de un maestro no termina con su muerte.

Cada vez que un periodista se detiene frente a un hecho y se pregunta qué pasó, quiénes participaron, cómo ocurrió y qué hay que comprobar antes de escribir, hay una enseñanza de aquellos maestros que vuelve a aparecer.

Teódulo Domínguez dejó “Pragmática Periodística”, dejó su experiencia en las redacciones y dejó generaciones de alumnos.

Pero dejó algo más difícil de medir: una manera de ejercer el periodismo.

A un año de su partida, cuando hubiera cumplido 99 años, su nombre permanece.

Y como ocurre con los verdaderos maestros, Teódulo Domínguez sigue enseñando, aun después de haberse ido.

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