
Lo que comenzó como una salida en moto con la ilusión de cruzarse casualmente con Emiliano “Dibu” Martínez terminó convirtiéndose en una anécdota que Leonardo Albarracín y su familia recordarán para toda la vida.
El vecino marplatense había sabido que el arquero de la Selección Argentina adquirió un campo en la zona de Sierra de los Padres. Convencido de que podía reconocer el lugar a partir de algunas imágenes, decidió salir junto a su hijo Ramiro para recorrer los caminos rurales.
“Había llovido mucho y los caminos estaban muy complicados, por eso fuimos en moto”, contó Leonardo. La sorpresa llegó cuando, a lo lejos, divisaron dos camionetas detenidas y una figura inconfundible. “Ese es el Dibu, papá”, le dijo su hijo. Al acercarse comprobaron que, efectivamente, era el campeón del mundo.
El arquero del Aston Villa había intentado ayudar a un amigo cuya camioneta se había encajado en el barro, pero terminó atrapado también. Al ver llegar a los vecinos, les pidió un cuchillo para poder cortar unos nudos de las lingas que utilizaban en el intento por sacar los vehículos.
Leonardo tenía una navaja y enseguida comenzó a colaborar. “Ni siquiera hablamos del Mundial ni de fútbol. Fue una charla muy natural, como entre personas que se encuentran de casualidad”, recordó.
Como las maniobras no daban resultado, Leonardo llamó a su esposa para que llevara una pala y otra linga. Poco después también llegó su otro hijo. En ese momento surgió una nueva alternativa: utilizar un pequeño tractor que el propio Martínez tenía en el campo.
Aunque el arquero admitió que no sabía manejarlo, acompañó a uno de los hijos de Leonardo hasta la vivienda para buscarlo. Después de casi dos horas de trabajo conjunto, finalmente lograron liberar ambas camionetas del barro.
Antes de despedirse, el arquero agradeció emocionado la ayuda recibida. “Nos dijo que lo habíamos salvado. Justo él, que nos dio tantas alegrías a todos los argentinos, nos estaba agradeciendo a nosotros”, relató Leonardo.
La familia aprovechó entonces para mostrarle un póster de la histórica atajada ante Randal Kolo Muani en la final del Mundial de Qatar 2022, además de camisetas que habían llevado con la esperanza de conseguir un autógrafo. Martínez firmó cada uno de los recuerdos y accedió a sacarse fotos con todos.
Pero la historia tuvo un cierre todavía más especial. Cuando estaba por irse, el arquero se detuvo, se quitó el camperón oficial de la Selección Argentina y se lo regaló a Leonardo.
“Ahí ya no pude contener la emoción. Me largué a llorar”, confesó el vecino marplatense, protagonista inesperado de un encuentro que comenzó con una simple búsqueda y terminó convirtiéndose en la anécdota de su vida.
Foto: Gentileza La Capital


